La Casa Encendida canina

Al museo con mi perro

Colega posa en La Casa Encantada. Foto: Micaela de la Maza.

La Casa Encendida es territorio perruno desde que llegó Capital Animal, una plataforma animalista que ha conseguido que los canes puedan entrar a este centro social y cultural madrileño. Nuestra propuesta: visitar ‘Animalista. Representación, violencias y respuestas’ (hasta el 12 junio). Y sí, puedes ir con tu can. Te contamos cómo.

El activismo cultural y animalista ha aterrizado en Madrid a lo grande: con ganas de hacerse oír, con ganas de lanzar un debate para que reflexionemos sobre nuestra relación con los animales, sobre su belleza y su influencia en el arte, sí, pero también sobre su dolor, su tortura y su muerte. Con ganas, sobre todo, de cambiar las cosas.

La "revolución" ha llegado con la exposición ‘Animalista. Representación, violencias y respuestas’ de Capital Animal, una plataforma que además organiza conciertos, talleres, proyecciones de cine, charlas y conferencias, y que ahora desembarca en La Casa Encendida. Y su primer logro ha sido que podamos entrar a esta institución con nuestros canes. Sí, tras mucho analizar y debatir internamente la cuestión, en La Casa Encendida han eliminado el “prohibido perros” que antes adornaba su puerta, como lo hace en la inmensa mayoría, por no decir en todos los Museos y grandes centros culturales o artísticos de España. En la inauguración de la exposición hubo varios visitantes perrunos y ningún problema. Y no, por el momento no ha venido ningún gato a culturizarse, algo que también han considerado (al gato le tocaría ir en un transportín).

Una de las obras de la serie 'SOY TÉ', en La Casa Encendida. Foto: Amparo Garrido.
Una de las obras de la serie 'SOY TÉ', en La Casa Encendida. Foto: Amparo Garrido.

Hasta el 12 de junio se puede ver esta interesante y perturbadora muestra que se desarrolla a lo largo de tres salas. Primero la belleza, los animales como fuente de inspiración para los artistas: enormes y pequeños retratos de gorilas, caballos, pájaros y perros, muchos perros (hay obras de Ouka Leele, Pierre Gonnord, Amparo Garrido…).

Luego el horror: una sala, con obras de El Roto y Forges entre otros, que te retuerce el estómago y te obliga a mirar de frente a las míseras vidas de tantos animales, esos que nos comemos o matamos por deporte, esos cuyo sufrimiento elegimos ignorar. Y finalmente, la tercera sala en la que se plantean ideas y propuestas para un nuevo punto de partida: una sala para la esperanza. Y sí, puedes ver todo esto en compañía de tu can. 

Es un cambio que a muchos les parecerá nimio pero que de una manera sutil y sencilla nos acerca al resto de Europa. Es una señal de que, efectivamente, las cosas pueden evolucionar. O, como explica Ruth Toledano, una de las impulsoras de Capital Animal: "Demuestra que la convivencia es mucho más rica y más positiva cuando es inclusiva y no exclusiva". "Es un gusto para mí estar en La Casa Encendida haciendo lo que sea, teniendo una reunión o atendiendo a alguien… y oír un ladrido. No hay apenas ladridos, claro, pero de pronto oyes un ladridito y eso me encanta".

En la cafetería. Foto: Micaela de la Maza.
En la cafetería. Foto: Micaela de la Maza.

Lógicamente hay unas normas de acceso que tienen en cuenta que no a todo el mundo le gusta tener cerca a un perro. Ahora, cuando llegas con tu perro, tienes que firmar un documento en el que te explican lo que puedes y no puedes hacer, los espacios a los que tienes acceso y tu responsabilidad en caso de que no se comporte como debe. Te dan una chapita de lo más simpática con el icono de esta mascota que debes devolver a la salida –para controlar el aforo, han establecido un máximo de 15 perros– y ya está. De hecho, desde el guardia de seguridad a las personas que atienden la recepción parece que sonríen más cuando se dan cuenta de que te acompaña un visitante de cuatro patas. Y dado que se trata de una iniciativa tan absolutamente novedosa, según explica Lucia Casani, directora de La Casa Encendida, la idea es que esas normas puedan ir evolucionando.

Puedes incluso estar en la colorida y luminosa cafetería de La Casa Encendida y también en su tienda solidaria donde, de hecho, también han comenzado a pensar en los perros y venden originales collares, arneses o correas que se han producido reutilizando los bastidores del edificio. Muy chulos.

La nueva política se puso en marcha hace un par de semanas y Lucía Casani cuenta que por el momento todo está yendo como la seda. Están muy contentos. "Funciona de manera dinámica. La gente viene con perros muy educados". Toledano también se muestra entusiasmada, porque es mucho más que un gesto, es algo que creará jurisprudencia y confía en que se extenderá a muchas otras instituciones en España. Y una vez que se clausure Capital Animal, el acceso de los perros a futuras exposiciones "se decidirá caso por caso".

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