La mejor forma de conocer una ciudad es pasear por sus calles y descubrir, casi sin buscar, aquellos pequeños rincones que la hacen especial. Algunas ciudades parecen auténticas postales en invierno. Al pasear por sus calles podemos quedarnos literalmente helados, no solo por su belleza, sino por las temperaturas bajo cero que se registran durante toda la temporada invernal. Por eso es mucho más agradable visitar estos tesoros helados con la llegada de la primavera y los primeros rayos de sol. Ésta es la mejor compañía para perdernos por las calles de Cuenca, Teruel, Soria, Burgos y Gasteiz… cuando el frío amaina.

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