Semana Santa en Sevilla

La explosión eterna del Barroco

El misterio de Jesús ante Anás de la Hermandad del Dulce Nombre saliendo de la Parroquia de San Lorenzo. Foto: Ayuntamiento de Sevilla
El misterio de Jesús ante Anás de la Hermandad del Dulce Nombre saliendo de la Parroquia de San Lorenzo. Foto: Ayuntamiento de Sevilla

La ciudad se cubre con el antifaz del capirote y respira hondo para afrontar la explosión de belleza que toma las calles en la renovación de una semana de Pasión con siglos de historia. El incienso, el azahar, las cornetas y la arquitectura ponen todo lo demás. Te contamos algunos detalles que te ayudarán a entenderla por si te aventuras a visitarla.

Noche cerrada del Jueves Santo de 2016. En el interior de la Basílica de la Macarena, la soprano Ainhoa Arteta visita una de las hermandades más populares de la ciudad a escasos minutos de su salida procesional. Emocionada, entona el "Ave María" de Gounod mientras los presentes en el templo se estremecen y las hileras de nazarenos salen por la puerta camino a la Catedral desde los límites de la antigua muralla de la ciudad.

La soprano admitiría que había sido uno de los momentos más emocionantes de su vida. Eso es la Semana Santa en Sevilla: aparentemente siempre igual, pero en sus detalles siempre nueva. Desde el próximo Domingo de Ramos, sin contar las que salen en las jornadas de Vísperas, sesenta hermandades tomarán la ciudad camino de la imponente Catedral de Sevilla en estación de penitencia. Ocho días de contrastes para viajar al pasado sin perder de vista el presente.

El palio de la Esperanza Macarena entrando en su basílica en la mañana del Viernes Santo. Foto: Ayuntamiento de Sevilla
El palio de la Esperanza Macarena entrando en su basílica en la mañana del Viernes Santo. Foto: Ayuntamiento de Sevilla


Durante esta semana, la ciudad se transforma para acoger a un millón de visitantes (no hay que olvidar que Sevilla cuenta con algo menos de 700.000 habitantes). Ese volumen de visitantes en la calle buscando a las cofradías en algún punto de su recorrido, en Andalucía, se llama 'bulla', y la encontrarás allá donde vayas. Un mar de gente que estos días sustituye a los coches, que tienen casi imposible acceder a un casco histórico tomado por los peatones. El año pasado más de 5.000 personas estaban encargadas de que todo saliera bien, desde los cuerpos de seguridad y las empresas municipales, hasta los 3.000 policías y guardias civiles.

Vista de los 'armaos' que acompañan el paso del misterio de la Sentencia de la Hermandad de la Macarena. Foto: Ayto Sevilla
Vista de los 'armaos' que acompañan el paso del misterio de la Sentencia de la Hermandad de la Macarena. Foto: Ayto Sevilla


“En Semana Santa no hay que intentar estar siempre en la primera fila, porque no se ve nada. Cuando hay mucho público, estar unas filas más atrás te favorece para moverte después. No hay que anclarse en un mismo sitio y tomar posesión de él, porque la bulla es una masa en movimiento constante”, explica Javier Comas, periodista de 'Pasión en Sevilla'.

La web de contenidos cofrades de 'ABC' de Sevilla tiene noticias todo el año, porque las hermandades tienen actividades todos los meses. Aunque cumple este año veintisiete años, lleva desde los seis haciendo fotos de cofradías. Su padre le metió el gusanillo de la fotografía y recuerda cómo con ocho años vivió su primera Madrugá, la noche en la que salen las seis cofradías más populosas de la ciudad.

El aguador da un refresco a los costaleros de la Hermandad de San Benito. Foto: Ayto. Sevilla
El aguador da un refresco a los costaleros de la Hermandad de San Benito. Foto: Ayto. Sevilla


“Todo era nuevo, y me metí con mi cámara por la estrechez de la calle Sierpes y me topé con el paso de misterio de la Sentencia. El ambiente y la algarabía no tenían nada que ver con lo que había visto otros días”, cuenta el periodista. Aquella noche, el entonces capataz del primer paso de La Macarena, Miguel Loreto, lo cogió y lo sacó de allí, regalándole un llamador en miniatura. Bajo el misterio, los cincuenta y cuatro costaleros portaban sobre sus cuellos y espaldas el peso del paso.

Un estudio de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla dice que un costalero carga unos 35 kilos de peso, aunque depende de muchos factores. Y en las 'levantás', cuando los costaleros levantan el paso del suelo a la llamada del capataz, el peso de la caída del paso se eleva a 300 kilos sobre las rodillas según cuenta el capataz Antonio Santiago.

Acólitos y monaguillos que preceden a los pasos en los cortejos procesionales. Foto: Ayto. Sevilla
Acólitos y monaguillos que preceden a los pasos en los cortejos procesionales. Foto: Ayto. Sevilla


La historia de la Semana Santa es un reflejo de la propia historia de Sevilla. Con la caída de las murallas y sus puertas, la ciudad comenzó su expansión más allá del centro y nacieron nuevas cofradías. La Hermandad de San Bernardo, corporación de un barrio cuna de toreros y hogar de artilleros, pone cada Miércoles Santo en la calle un cortejo de más de 2.300 personas, el tercero en volumen de la ciudad. El mayordomo de la hermandad comienza en octubre a cerrar los contratos de las bandas, la elección del repertorio y la contratación de la cera de los cirios que llevarán los nazarenos.

"Desde noviembre, el diputado mayor de gobierno se reúne con su equipo para hacer un profundo análisis de la salida de ese año, para mejorar al año siguiente. Se valora desde el cumplimiento de horarios hasta los hermanos que han sido atendidos por el equipo médico”, cuenta Teodoro Mauriño, Hermano Mayor de San Bernardo. El día de la salida, cincuenta diputados se encargan de que en la calle todo vaya bien.

Preparación de las cruces de los penitentes antes de la salida de la Hermandad de San Benito. Foto: Ayto. Sevilla
Preparación de las cruces de los penitentes antes de la salida de la Hermandad de San Benito. Foto: Ayto. Sevilla


“Ese día, tenemos apenas dos horas desde que cierran las puertas de la iglesia para organizar la cofradía. Se contrata personal para que coloque las sillas del público que viene a verla y para despejar la iglesia de bancos”, explica Mauriño, que es hermano desde que tenía solo catorce días de vida. Uno de los momentos más esperados de esta hermandad es cuando sube el Puente de San Bernardo a la vuelta y los bomberos cubren los pasos con un manto de pétalos de flores desde la plataforma de la escalera extensible de uno de sus camiones.

La semana de Pasión hispalense está considerada Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 1980. Son cientos de miles de turistas los que buscan las hermandades cada día para llevarse recuerdos de vuelta a casa en forma de experiencias o fotografías.

'Petalá' desde un balcón al palio de la Hermandad de los Servitas en el barrio de San Marcos. Foto: Ayto. Sevilla
'Petalá' desde un balcón al palio de la Hermandad de los Servitas en el barrio de San Marcos. Foto: Ayto. Sevilla


Pero manejarse por la ciudad no es sencillo, sobre todo en los puntos en los que se sabe que hay momentos mágicos, como en la difícil salida de la Hermandad de San Esteban, donde los remates del palio tienen que esquivar por milímetros las puntas de piedra del arco gótico de la puerta. Para guiar a esos turistas a moverse por Sevilla en Semana Santa, la empresa Engranajes Culturales ofrece guías personales para grupos de seis personas, para que lleven a los forasteros a ver cofradías. “Es como si un amigo de la ciudad les estuviera acompañando y comentándoles todos los detalles de la procesión”, dice uno de los guías. El precio es de 120 € por persona y el paseo dura tres horas.

Una saeta desde un balcón detiene el paso. Foto: Ayto. Sevilla
Una saeta desde un balcón detiene el paso. Foto: Ayto. Sevilla


Pero los que quieren alejarse de la bulla buscan otras opciones para poder ver los cortejos cómodamente sin necesidad de meterse en aglomeraciones en las que a veces se hace difícil avanzar. Por ello hay visitantes que buscan ver la Semana Santa desde las alturas, desde la comodidad de un balcón o una azotea. Por ejemplo, un balcón en plena calle Sierpes, por donde pasan todas las cofradías, cuesta 8.000 € durante esta semana. Y una ventana y azotea en la avenida de la Constitución con cátering incluido cuesta 150 € por persona y día.

La Banda del Sol espera la salida del misterio de la Hermandad del Cerro del Águila desde su templo. Foto: Ayto. Sevilla
La Banda del Sol espera la salida del misterio de la Hermandad del Cerro del Águila desde su templo. Foto: Ayto. Sevilla

En las sillas que se instalan en la calle y de acceso privado, el precio de una localidad puede sobrepasar los 150 € y para saciar la lista de espera de las solicitudes habría que poner más de 21.000 sillas adicionales, algo impracticable. Si no quieres gastarte mucho, el periodista Javier Comas recomienda “evitar las horas centrales del día, de las cinco a las nueve de la tarde, y disfrutar de la noche, cuando se retira parte del público”.

Palio de la Hermandad de las Penas de San Vicente por la estrechez de la calle Placentines. Foto: Ayto. Sevilla
Palio de la Hermandad de las Penas de San Vicente por la estrechez de la calle Placentines. Foto: Ayto. Sevilla

Los detalles son los que hacen que la Semana Santa sea siempre distinta. El azahar en el paso de palio de la Hermandad del Silencio, cuya crestería se parece a la basílica de San Marcos de Venecia; las calles y comercios que apagan la luz eléctrica al paso de las hermandades que van en silencio, la Hermandad de los Gitanos pasando ante el Palacio de las Dueñas para mostrar su gratitud a la Casa de Alba que le regaló su actual santuario, el tumulto hecho silencio cuando pasa Jesús del Gran Poder, los bordados, la música…

Una de las bandas sonoras más peculiares de la Semana Santa es la del segundo paso de la Hermandad de la Cena, el Domingo de Ramos. Un grupo de música de capilla y una escolanía preceden al reflexivo Cristo de la Humildad y Paciencia. “A los nueve años entré en la Banda de las Cigarreras. A mis padres les gustaba mucho la Semana Santa y creyeron que formar parte de una banda podía ser un aliciente para que estudiara más para el conservatorio”, cuenta José Manuel López Suárez, que lleva casi veinte años poniendo música a la Semana Santa.

Hoy es el oboísta de la capilla María Auxiliadora, que acompaña al segundo paso de La Cena y destaca que, "con todas las horas que hay que soportar tocando en Semana Santa, la convivencia con el resto de músicos que te rodean es fundamental". “Ir detrás o delante de un paso y tener la oportunidad de ir viendo todo el recorrido es un privilegio. Es verdad que hay mucha gente y muchas veces te llevan por delante, pero son gajes del oficio y compensan los empujones”, explica.

La tradición de los 'Armaos' de la Centuria Macarena es una pasión que pasa de padres a hijos. Foto: Ayuntamiento de Sevilla
La tradición de los 'Armaos' de la Centuria Macarena es una pasión que pasa de padres a hijos. Foto: Ayuntamiento de Sevilla


“La Semana Santa refleja la vida de los sevillanos, en una bulla y en una cofradía somos iguales, del más humilde al más poderoso. Hay una Semana Santa por cada sevillano y por cada visitante, porque lo que sucede en un momento determinado no volverá nunca más”, explica Javier Comas. Es la vuelta a la infancia, a los recuerdos, en una semana en la que regresan la inocencia y el asombro del niño, de emocionarte con la música y con la belleza de un paso en movimiento, de buscar los pies de los costaleros bajo los faldones y de sonreír cuando algún nazareno te regala un caramelo sin pedirlo. Como decía Luis Cernuda en su poema "Luna llena en Semana Santa": “¿Nostalgias? No. Lo que así recreas es el tiempo sin tiempo del niño”.

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