Las Fragas do Eume

A Capela (Coruña, A)

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Un lugar del que luego contar historias, uno de los más bellos de Galicia. Aquel día estaba especialmente salvaje, 84 kilómetros de ruta para los más valientes senderistas bañaban las Fraguas do Eume, con un río del mismo nombre. Él conformaba su melena creando cascadas y caminos imposibles en los que saltaba como un niño, sorteando piedras y a la propia naturaleza;  uno de esos ríos que no se adaptaba a ninguna cuenca. Las fragas aún curaban las heridas de guerra que una vez le produjo el fuego indiscriminado, ese que no entiende aún que no puede visitar lugares de ensueño. Los ojos de los visitantes los gobernaba un monasterio milenario del medievo, entretejido por la arboleda y cuya belleza arquitectónica contrastaba poderosamente con su pasado ermitaño. Era fácil algunos días intuir cerca de él algún gato montés o lobo despistado, especies protegidas que aún vagaban por aquí y que el fuego no consiguió devorar. Los bosques de robles gustaban de bailar los días de viento meciendo  sus copas al son del crepitar del río, que odiaba irse a dormir días como este y durante las tormentas. Los puentes romanos se sucedían por aquí, poniendo el contrapunto estructural y rebuscando aún en su pasado cómo el mejor bosque atlántico necesitaba aún de sus servicios de paso. Quizá fuera que su cultura antigua le dotaba de empaque y belleza, al igual que los ejemplos megalíticos que andaban por aquí esparcidos, rodeados casi siempre de turistas que intentaban descifrar sus enigmas. Estos turistas relajados emprendían un camino desde tierras más lejanas, simplemente para disfrutar del paisaje. 'Qué cosa tan extraña', se decía el parque, 'vienen aquí pero luego borran la naturaleza de sus ciudades'.

Localización

Parque Natural Fragas do Eume, 15609 Pontedeume, A Coruña