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Cedrillas

La capital del frío es un pueblo con encanto

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El municipio se alza en la parte alta del valle de Mijares, dentro del Sistema Ibérico, junto al río que lleva el mismo nombre. Este pueblo con encanto sorprende con cualquiera de sus rincones a los viajeros que deciden parar. Un bonito lugar para visitar es el merendero del Pinar, instalado en el nacimiento del río Mijares, donde bajan riachuelos de agua cristalina con pequeñas cascadas rodeadas de los campos de trigo, centeno y cebada. Es conocido como uno de los rincones aragoneses más acogedores.

También es posible adentrarse en el entorno montañoso de la sierra del Pobo, una extensa cadena de elevadas cumbres habitada, entre otros, por conejos, liebres, perdices y codornices.

Entre a 45 minutos y una hora en coche se puede llegar a las estaciones de esquí de Valdelinares y de Javalambre, donde es posible practicar deporte en cualquier momento del año. En cuanto a su patrimonio histórico, destaca el yacimiento ibérico de La Talayuela, fechado en la Edad de Bronce y en el que se aprecian partes de muros de piedra.

Es impresionante su castillo, que tras las murallas domina la colina. Dentro de sus muros defensivos se erigían, en la Edad Media, edificios militares, eclesiásticos y viviendas. La fortaleza fue conquistada por los musulmanes a finales del siglo XII, para luego ser testigo de otros conflictos bélicos como la guerra de los Dos Pedros o, ya en el XIX, las guerras carlistas.

En invierno es bastante frecuente verlo cubierto de una capa de nieve, dado que se encuentra a 1.364 metros de altitud. No es el más alto, ni en el que más frío hace, aunque algunos periódicos regionales la bautizaron en 2015 como “la capital del frío” por conseguir ese año la temperatura mínima anual: 11 grados bajo cero.

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