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Elche de la Sierra

El canto de la lluvia

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En Elche de la Sierra el viaje de una gota de lluvia es una larga travesía. Desde las nubes van cayendo paulatinamente para humedecer un territorio sorprendente. Primero, tocan la peña de San Blas que es uno de los enclaves más reconocibles de la localidad. Aquí, parece que el cielo llora ante la tumba del general cartaginés Amílcar Barca. También el líquido puro fluye por el río Segura que en estos parajes aparece encajonado entre cortados. Quiere protegerse en su ruidoso fluir. Es más, su sonido se escucha en lugares como El Gallego o La Longuera. La música del órgano de Santa Quiteria acompaña el tintineo de unas gotas que crean charcos en las calles de la villa. Huele a lluvia en su calle Mayor, en los aledaños del Ayuntamiento e, incluso, en la Balsa del Pilar, un estanque con peces usado para regar. Si llovizna, puede que estemos en primavera. Ante este tiempo y con la intención de vencer al frío, qué mejor que degustar los típicos panecillos de Semana Santa o los rollos de San Blas. Todo antes de que llegue el verano. En junio, la festividad del Corpus Christi engalana la villa al quedar decorada con alfombras de serrín que representan motivos florales y religiosos. Toda una explosión de color y fugacidad. Tras el estío, llega el otoño. Para mostrarnos su verdadera pureza, vuelve a caer agua sobre Elche de la Sierra.