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Esgos

Un monasterio único en su especie

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Entre densos bosques en la Ribeira Sacra orensana, Esgos esconde una de las joyas más impresionantes y desconocidas de Galicia: el Monasterio de San Pedro de Rocas, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1923. Único por su antigüedad y por sus características, sus orígenes llegan hasta el siglo VI, cuando varios monjes anacoretas aprovecharon la existencia de unas cuevas naturales para excavar su refugio en rocas graníticas.

Abandonado tras la invasión árabe, cuenta la leyenda que el caballero Xemondus lo redescubrió en el siglo IX y vivió su máximo esplendor en el XII. La construcción actual se acometió tras el incendio que sufrió en 1641 por el descuido de un criado. El conjunto cuenta con un alto campanario sobre una roca, con sepulturas antropomorfas excavadas, una iglesia con tres capillas separadas por arcos, la casa rectoral que acoge el Centro de Interpretación de la Ribeira Sacra, un cementerio y una calzada de piedra hasta la Fuente de San Bieito.

Para llegar hasta allí el visitante dispone del Camiño Real, un sendero circular de casi 9 kilómetros, tan antiguo como el propio cenobio, que parte del casco urbano. Por Esgos también transcurre parte del Camiño Natural da Ribeira Sacra y cuenta con la Ruta do río Grañal o Ruta dos Muíños. A finales de agosto, Esgos celebra la Festa do Emigrante para homenajear a los que marcharon en busca de una vida mejor.

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