{{title}}
{{buttonText}}
1 /

Gimialcón

Los techos de la boca abierta

Compartir

Localidad de unos 80 habitantes, pegada a la frontera de Ávila con Salamanca y muy cerca de Peñaranda de Bracamonte. La separan de Ávila capital 57,2 km. Como su vecino Salvadiós, Gimialcón está tan cerca de la frontera provincial y de de una población salmantina importante que muchos abulenses dudan de a qué provincia pertenece realmente.

Lo que no admite dudas es el motivo de la visita, previa cita concertada con el Ayuntamiento: la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Por fuera no puede ser más modesta; un tamaño recogido, torre ancha poco esbelta (cal y canto de su base en talud indica su posible origen como atalaya en la parte más elevada de la población), viejo ladrillo colonizado por líquenes en los muros de cara al norte.

Por dentro, el contraste con esa austeridad externa: las cubiertas de madera en estilo mudéjar en los techos de la nave, el presbiterio y el sotocoro, una preciosidad que ha sobrevivido a diferencia de lo que ocurrió en tantos otros templos de la zona donde se impusieron las reformas barrocas (muchos artesonados fueron desmontados y otros cubiertos por cúpulas y bóvedas). Ofrece una colección completa y muy variada de recursos constructivos y decorativos mudéjares bien conservados: armaduras de par y nudillo, cubos de mocárabes, lacerías policromadas, etc.

A un lado de la iglesia, resiste a duras penas la fachada de una vieja casa palaciega con frontis sobre la entrada y ambas ventanas.

Contacto