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Guntín

Llanura fluvial y Románico

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Avanzamos unos 20 km desde Lugo. Vamos entrando en la meseta central de la provincia así que, aunque se nota algún pico, no es un lugar tan montañoso como otras partes de la zona.  Una carreterita curva, rodeada de  vegetación color bambú y casitas unifamiliares, da entrada a Guntín.  Las juguetonas nubes pasean bajo cielos mucho más despejados de lo que Galicia nos tiene acostumbrados.  El tono pálido, la sobriedad y lo adosado de las construcciones es una constante en estas tierras. El paisaje está dominado por la presencia del poderoso río Miño como frontera local y su afluente, el Guntín de Pallares -que posee una de las riberas más fragantes de la autonomía-; un entorno con historia -por la ribera pasa el camino primitivo de la Ruta Xacobea-, y comodidades turísticas encarnadas en sus piscinas municipales o en sus 25 casas rurales.
Guntín además presume de tener un rico patrimonio. Desde monumentos prehistóricos como menhires, petroglifos -losas talladas con esquemas- y castros;  hasta un puente de tres arcos  de la época romana, el Cabalar, el cual crea un hermoso marco con el afable río Ferreira. Desde allí, se puede tomar un sendero por la castaña ribera fluvial cuya meta es el área de ocio Os Campos de Mexaboi. Es en la arquitectura medieval donde más se luce Guntín con los restos de lo que fue la torre de Santa Uxía o la antigua fortaleza de A Mota del siglo IX, espléndida atalaya rectangular desde la que se ve fluir al Miño en toda su gloria. En lo referente a iglesias (también medievales), es el estilo románico el que domina con el conjunto monasterial de Santa María -monumento histórico artístico por su tipo de arcos que representan la transición al siguiente estilo, el gótico-, y la iglesia de Santa Cruz de la Retorta, destacada por su cruceiro y de gran importancia para los peregrinos del camino de Santiago. Otros templos románicos son Entrambasaguas y San Román.  

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