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La Aldea del Obispo

Arte barroco entre una dehesa de encinares

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Enclavada en una dehesa poblada de encinas y a un paso de Trujillo aguarda La Aldea del Obispo, población eminentemente agrícola cuyos orígenes se remontan a la Reconquista. Ojo: no hay que confundir esta localidad con su homónima de Salamanca. El patrimonio arquitectónico de este pueblo cacereño bien merece la atención del visitante. Destacan aquí el Palacio del Obispo, una antigua casona blasonada, y la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, el principal monumento del pueblo, un templo barroco del siglo XVIII construido sobre otro del XVI del que ha quedado solo el campanario. El templo cuestodia en su interior una talla gótica de la Virgen del Carrascal, datada en el siglo XIV. Del pueblo sale una ruta de poco más de 10 kilómetros de extensión que recorre la dehesa que rodea a La Aldea del Obispo y que lleva al Puente de La Vaera, que salva el curso del río Tozo.

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