Muniesa

Muniesa

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Este municipio tiene una de las torres más bonitas de Aragón. De 55 metros de altura, esta joya mudéjar se construyó en el siglo XVI y desde entonces define, altiva, a Muniesa. Formaba parte de una antigua iglesia del siglo XIV también mudéjar, pero ahora se une a un monumental templo del siglo XVI de 13 metros de altura y más de 1.200 metros cuadrados de extensión. Juntos fueron declarados monumento nacional en el año 1931, y patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, en 2001. Solo por visitar este conjunto merece la pena acercarse a este pueblo de la comarca de Cuencas Mineras.

Además en Muniesa existen varias casonas que representan al típico palacio aragonés, del siglo XVII, de estilo renacentista. Destaca la casa de los Flor y la preciosa Casa Aranguren, con arcos de medio punto, balcones de forja y un alero de madera tallada. Está última está reproducida en el Pueblo Español de Palma de Mallorca.

El visitante tampoco se puede perder las dos ermitas del pueblo: la de Santa Bárbara, del siglo XVIII, y situada sobre la parte más alta del pueblo con una torre campanario de estilo mudéjar, y la de la Virgen de la Aliaga, dentro del municipio. Esta última hacía de entrada al pueblo por un bonito arco.

Por último y ya para salir del pueblo, merece mucho la pena pasar por la presa denominada "la pared de los moros". Está a dos kilómetros del pueblo y es el que debió ser un espectacular embalse de 150.000 metros cúbicos de capacidad. Fue realizado por los romanos posiblemente en el siglo II.

En Muniesa nació Miguel de Molinos, un importante teólogo del siglo XVII que creó la doctrina del quietismo como forma de comunicarse con Dios. Esta decía que para lograr el último objetivo, el amor de Dios, el alma no ha de hacer nada: ha de estar pura y sin pecado, aligerada de toda preocupación o meditación, quieta. Molino fue juzgado y torturado por la Inquisición y acabó su días en una prisión de Roma.