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O Saviñao

Castros y pazos a la vera del Miño

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La inagotable riqueza paisajística de la Ribeira Sacra también ha sido generosa con este concello, habitado desde tiempos remotos como atestiguan las dos docenas largas de castros que aún pueden distinguirse en su territorio. Los de Vilacaíz y Abuíme presentan la mayor accesibilidad a la hora de la visita, y junto al segundo distinguiremos un campo de mámoas (megalitos). O Saviñao es rico en pazos o grandes casas solariegas, entre los que llaman mucho la atención los de Vilelos, Arxeriz y das Cortes, éste último frente a una preciosa iglesia románica, la de San Pelayo de Diomondi.

La Torre-fuerte de a Candaira (parroquia de Rebordaos) data del siglo XIII y constituye un interesante y casi único vestigio militar. Pero, como casi siempre, nada como caminar y adentrarse en la naturaleza para disfrutar de un municipio así. Al norte, junto a los primeros bancales del Miño, se alza la iglesia románica de San Victorio de Rivas, que alberga a su vez una ermita neoclásica, la de Nuestra Señora de Guadalupe. Y a partir del Pazo de Arxeriz podemos pasear hacia el paraje de A Cova, que incluye una playa fluvial y, sobre todo, el mirador de O Cabo do Mundo, con fantásticas vistas sobre el río.

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