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Ruesga

Paraíso para espeleólogos y geólogos

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Paraíso para los espeleólogos y los geólogos, Ruesga es como un queso gruyere: una red de galerías recorre su subsuelo, mientras que en la superficie destacan singularidades orográficas como el Poljé de Matienzo, el poljé habitado más grande de Europa, o la depresión conocida como Hoyo Masayo, que une los valles de Soba y Ruesga a través del agreste macizo del Hornijo en una ruta de 16 kilómetros. En cuanto a sus sistemas de cuevas, abundan en todo su territorio, con algunas de interés arqueológico, como la de los Emboscados o la de Cofrenedo, con interesantes hallazgos prehistóricos.

Pero si por algo se caracteriza Ruesga es por los excelentes ejemplos de arquitectura indiana que posee. Quizá sea uno de los municipios cántabros con mejores representaciones de este tipo de arquitectura, destacando la Casa de Federico Porres del Castillo, situada en Valle, Villa Luisa, también en Valle, o la Casa de Zorrilla Bringas, en Ogarrio. Tampoco hay que perderse El Milagro, fiesta que se celebra en Valle del 2 al 4 de septiembre y a la que se acude en peregrinación desde toda la cuenca del Asón, desde Soba a Santoña.

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