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Torres de Segre

Atalaya sobre el paisaje del Segrià

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Cuando empieza a quedar lejos el bullicio de la ciudad de Lleida, Torres de Segre se presenta en medio de la infinita huerta del Segrià como una propuesta de población mediana con personalidad propia. El núcleo urbano se levanta a orillas del río Segre conservando vestigios de la antigua villa fortificada. La calle Mayor conserva edificios de los siglos XV y XVI como la Casa del Comanador. A orillas del río se extiende el paseo fluvial, donde la población se contagia de la calma del caudal. En este entorno se alzan los restos del antiguo castillo.

En el entresijo de calles del centro se eleva la imponente Iglesia Parroquial de Santa María, de aires neoclásicos y barrocos. El templo se reconstruyó después de la Guerra Civil. Subir al campanario completa la visita con el premio del extenso paisaje del Segrià y su sinuoso Segre. A principios de septiembre la población celebra una fiesta mayor en honor a Santa Bàrbara que goza de una gran reputación en la zona. Al sur del término municipal se conserva, sobre una suave colina, la pequeña Ermita de Carrassumada. El lugar desprende un halo de grandiosidad con su magnífica panorámica de la región.

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