Dolmen de Axeitos

Ribeira (Coruña, A)

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En una zona donde los castros celtas prerromanos y otros restos arqueológicos son abundantes, la joya de todo ese reflejo de la Galicia más primitiva bien podría ser el dolmen de Axeitos, un monumento funerario levantado cuatro milenios antes de Cristo por los primeros pobladores de estas tierras para enterrar a sus muertos ilustres junto a vasijas, hachas, puntas de piedra…

La ubicación donde se encuentra no podría ayudar más a crear una atmósfera misteriosa. En medio de un bosque de robles –aunque fácilmente accesible– divisarás una enorme plancha de piedra granítica que parece levitar a dos metros sobre suelo, apenas apoyada sobre otras rocas puntiagudas, como una tabla de surf congelada sobre olas de granito. Al acercarte, descubrirás que esa plancha es la cubierta de una cámara funeraria de 3x2 metros delimitada por ocho grandes rocas lisas que hacen de paredes.

 A la cámara funeraria se accedía por un corredor de piedras similares de un metro y medio de largo. En su interior hay grabados dos motivos: uno en forma de cruz; el otro, unos surcos formando un signo. Ambos son habituales en otros dólmenes de Galicia y de la Península. El cronista oficial de Ribeira, el escritor Carlos García Bayón, denominó al dolmen de Axeitos, también llamada a pedra do mouro, el Partenón del Megalítico y con ese título se quedó para la posteridad, porque refleja bien su importancia en el arte prehistórico.
 

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