Tipos de vinos españoles - Guía Repsol

Vinos

Desde un Ribeiro a un Rioja pasando por un Montilla-Moriles; de norte a sur y de este a oeste, decenas de denominaciones de origen establecen exhaustivas normativas para garantizar una excelente calidad en todos los vinos que se producen en España.

Diferentes tipos de vid salpican gran parte del territorio español desde hace siglos. Su fruto permite regar nuestro país con vinos de excelente calidad, que alcanzan prestigio más allá de su lugar de origen. El buen hacer de los viticultores permite contar con un catálogo de caldos que sitúan a España como referente en este ámbito a nivel mundial.

Pero hasta llegar a la situación actual, la viticultura ha recorrido un largo camino. No existe unanimidad sobre dónde se realizaron los primeros cultivos de vid en España. Algunas teorías apuntan que los primeros viñedos se habrían asentado en el litoral andaluz, región que cuenta con algunas de las viñas más antiguas del país.

“El vino tiene alma. Hay vinos que tienes en el recuerdo y depende de cuándo los pruebes cambia su percepción”

Los romanos extendieron la producción de vino por toda la península, además de introducir particulares métodos de elaboración. La crianza en ánforas de barro supuso una revolución, ya que a través de esta técnica conseguían diferentes texturas, sabores y aromas.

La superficie total de viñedo en España, según los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ronda las 950.000 hectáreas. En todas las comunidades autónomas se pueden catar grandes vinos y encontrar agricultores que se esfuerzan por obtener productos más que sobresalientes.

Pero nada de esto sería posible sin el meticuloso trabajo de viticultores y bodegueros. Si bien España cuenta con unas condiciones naturales óptimas para este cultivo, la labor de los trabajadores del campo es indispensable para obtener un buen resultado.

Un cuidado exhaustivo de las cepas durante todo el año culmina con la vendimia. La recolección de las uvas se realiza desde principios o mediados de septiembre hasta el mes de octubre. El objetivo es recoger el fruto en su momento óptimo. Para ello se han desarrollado nuevas técnicas, llegando incluso a vendimiar de noche para que la uva esté a la temperatura ideal.

Ya en las bodegas, la elaboración se cuida con especial esmero. De este proceso y de la crianza a la que se sometan dependerá la calidad de los caldos terminados. También juegan un papel determinante las diferentes variedades de fruto. La uva tinta Tempranillo es la más famosa en España y con ella se elaboran algunos de los vinos más aclamados de Rioja o Ribera del Duero. En el caso de las uvas blancas, la Airén, originaria de Castilla La Mancha, es la variedad más plantada en España.

Las cifras y la calidad demuestran la magnitud del sector vitivinícola en España. Además, esta actividad ha permitido el desarrollo en paralelo de programas que relacionan directamente el vino con el entorno en el que se produce a través de popular  “enoturismo”.

De la conjugación de todos estos elementos y esfuerzos surgen vinos blancos, rosados, tintos y espumosos que hacen de España una de las bodegas más importantes del mundo.

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Vinos blancos jóvenes aromáticos

Estos vinos conservan sus cualidades aromáticas y características primarias. Su ligereza y acidez, así como sus aromas a flores y frutas son su carta de presentación.

Vinos blancos secos naturales

Estos vinos blancos tienen más estructura que los blancos jóvenes aromáticos así como buen equilibrio, acidez y alcohol, lo que hace que tarden en evolucionar y envejecer.

Vinos dulces

En esta categoría se engloban aquellos vinos que tienen un elevado contenido en azúcares, ya sean residuales o conseguidos por procedimientos de adición de alcohol al mosto.

Vinos espumosos

Estos vinos se definen por conservar de forma natural gas (anhídrido carbónico) con una presión superior a 2,5 bares. Sin duda, el espumoso más famoso en el mundo es el champagne.

Vinos generosos secos

Alcanzan una alta graduación de alcohol, entre 14° y 23°, derivada del tipo de uva y con una gran amplitud y aromas, como de cuerpo y estructura.

Vinos rosados

El color de estos vinos se obtiene de uvas tintas fermentadas en leve contacto con las partes sólidas de uva y racimo, que contienen las sustancias naturales con colorantes.

Vinos tintos de crianza

Son los tintos más consumidos en España. El proceso de crianza aporta serenidad y pule las características de estos reputados caldos.

Vinos tintos jóvenes

El valor principal de los vinos tintos jóvenes es la conservación de sus características primarias. Entre ellas destacan su color, aroma, acidez y la jugosidad de sus taninos.

Vinos tintos reserva

Estos caldos se consideran reserva en España después de un periodo de crianza en roble y botella de 36 meses como mínimo, con una duración mínima de 12 meses en la barrica de roble.

Vinos tintos gran reserva

Estos vinos se crían durante al menos 24 meses en madera de roble. Después, envejecen en botella al menos 36 meses, adoptando las características de estos caldos rotundos y nobles.

Vinos tintos roble

Los vinos tintos de roble suelen ser caldos muy sabrosos y golosos. Sus notas a fruta y barrica le aportan elegancia, consistencia y permiten una vida más larga.

"Un vino siempre evoca algo: un recuerdo familiar, un día en que se tomó para celebrar algo importante.... El vino tiene alma, y eso es lo que vinculamos con nuestra parte anímica."

Isabel Mijares

Experto en Vinos

Firma Isabel Mijares