Excursión con perros por la Sierra de Madrid

El Puerto de Canencia merece un 'guau'

Agua a lo largo de la excursión con perros por el Puerto de Canencia, Madrid.
El agua a lo largo del camino anima la excursión en las jornadas veraniegas.

Guiados por los expertos educadores caninos de Matucan, recorremos una de las zonas más hermosas de la madrileña Sierra de Guadarrama. Una curiosa aventura canina en la que no faltan los frondosos bosques de pinos, los frescos riachuelos, mariposas y vacas. Una experiencia única que nos ayuda, además, a conocer mucho más a nuestros mejores amigos.

¿Qué podemos hacer un domingo de verano? ¡Pues irnos de marcha! No se confundan, que no significa salir en plan bares. Más bien es esa marcha que requiere preparar la mochila, calzarse las botas de caminar, llenar la cantimplora de agua y salir al monte a disfrutar de la naturaleza y del silencio. Pero, ojo, la salida protagonista no es como las habituales porque, en esta ocasión, la realizamos acompañados por nuestros canes y arropados por espíritus afines.

Grupo de personas con perros por la Sierra de Guadarrama, Madrid.
Un buen plan: pasar un domingo con tu perro paseando por la sierra.

'Matucan' es una empresa especializada en educar y formar a perros y dueños mediante sesiones individuales, cursos grupales, talleres, paseos y excursiones. "Enseñamos a confiar en su compañero para que ambos sean felices y disfruten juntos. Lo hacemos a través de una comunicación sencilla, clara y honesta entre dueño y can, la cual hará que ambos logren un entendimiento mutuo más profundo y, por lo tanto, un mejor vínculo", según explican desde 'Matucan'. Con una frecuencia de dos o tres marchas al mes, la empresa propone interesantes escapadas de media jornada por la sierra madrileña.

Paisaje de bosque con dueños y perros.
El bosque acompaña a los excursionistas a lo largo del trayecto.

Parajes espectaculares en los que árboles centenarios, cascadas, ríos, sendas y fauna invaden nuestros sentidos (y los de nuestros perros) de manera explosiva y gratificante. Una experiencia tan placentera que sirve, por un lado, para desconectar de la rutina y del calor asfixiante de la gran ciudad  y, por otro, para conectar de una manera más profunda, con nuestras mascotas. Una lección que seguro se notará para bien cuando se regrese a casa.

Salida del Puerto de Canencia con los perros.
La excursión de hoy está programada por el Puerto de Canencia.

En esta ocasión, 'Matucan' preparó un recorrido dominguero por el Puerto de Canencia (1.524 m.), situado en la zona norte de la Comunidad de Madrid, en la comarca del Alto Lozoya, y perteneciente al término municipal de Canencia. El punto de encuentro era, a las 10 de la mañana, en el área recreativa del Puerto, a unos ocho kilómetros del pueblo. En esta explanada-merendero dejamos aparcados los coches, y Rachel, Óscar y Ricardo, miembros del equipo de 'Matucan', ya estaban esperándonos para darnos las primeras indicaciones. "¿Tenéis un buen arnés para el perro? Los más indicados son los que se enganchan por delante y ¿la correa?, las mejores para estos casos son las que miden tres metros", nos preguntaban mientras los canes olisqueaban el entorno, se conocían entre ellos y empezaban a ladrar a causa de los nervios. "Si empiezan a ladrar por el estrés, lo mejor es que os mováis un poco, dar una pequeña vuelta para que se tranquilicen", apuntaban los expertos mientras los perros (acostumbrados a los olores de la gran ciudad) se dedicaban a explorar y oler todo lo que les proporcionaba la naturaleza.

En marcha por los caminos con los perros.
Los árboles facilitan el recorrido proporcionando sombra a los caminos.

Perros grandes y pequeños, de raza o mestizos y más o menos sociables… porque 'Matucan' está especializado en problemas de comportamiento. Ellos trabajan con una metodología respetuosa y acorde a cada animal. "Nuestra forma de trabajar y educar, tanto a cachorros como a perros adultos, está basada en la etología, la psicología canina y el respeto hacia el animal con la base del protocolo Cognitivo-Emocional. Todos nuestros tratamientos son personalizados a cada perro y a cada propietario. No podría ser de otro modo al estar tratando con seres vivos, cada uno con sus particularidades como individuo".

Todos los dueños allí presentes agradecimos los múltiples consejos que nos regalaron durante el trayecto. "Cuando notes que empieza a ir más deprisa dale un tironcito con la correa hacia atrás para que ralentice", por ejemplo. Un consejo que a muchos nos hizo lograr que nuestro perro caminara (casi siempre) a nuestro lado. La  ruta programada transcurría mayoritariamente por pista de montaña de piso liso, y en alguna ocasión, por senda más complicada pero, siempre de acceso fácil, por lo que no hacía falta tener una condición física de deportista de élite.

Fuente del Hornillo en la carretera con dirección a Canencia.
A lo largo de la excursión las fuentes, como la del Hornillo, alivian la sed.

Fuentes para beber

Con paso cómodo empezamos a subir, todo el tiempo rodeados de impresionantes y fragantes pinares silvestres y de centenarios tejos, fresnos y robles. Una zona de gran riqueza donde está terminantemente prohibido hacer fogatas o barbacoas. Al comienzo de la excursión en 'Matucan' nos advirtieron también que no hacía falta llevar mucho agua, simplemente un recipiente para rellenar porque durante el recorrido nos vamos encontrando con múltiples fuentes (como la del Hornillo) donde no solo beber el agua fresca (mejor que la del grifo) procedente del río Lozoya, sino que muchos de los canes, los más valientes, decidieron meterse en aquellas cuyo pilón tenía algo de profundidad.

Señora con su perro en la Sierra de Guadarrama.
Hay que tener cuidado en el camino con el ganado, aunque esté vallado.

"No os creáis que esta es la mejor época para venir aquí –nos comentó el equipo de 'Matucan'–. Hay otras estaciones del año en las que el paisaje es mucho más bonito como en otoño, cuando los árboles se tiñen de ocres y amarillos, o en invierno, cuando la nieve lo cubre todo de blanco". Algo que constatamos aún más cuando llegamos a la Chorrera de Mojonavalle, que solo llevaba un hilillo de agua, un hándicap que no supuso problema para que nos sentáramos a su alrededor y para que muchos de los perros refrescaran allí sus almohadillas. A pesar de la falta de agua, los paisajes que nos regalaba el entorno eran espectaculares. No es de extrañar que, al llegar al Mirador del Norte, muchos quisieran hacerse un selfie familiar como recuerdo de la expedición.

Dos personas posan con su perro en la Sierra de Guadarrama.
Siempre hay un momento 'selfie', pero mejor con tu mascota.

La caminata, por supuesto, da pie a la charla. Poco a poco se van creando grupos donde se empieza a hablar sobre la profesión de cada uno, el carácter de nuestros perros, las experiencias vitales, los gustos y fobias…  La variedad de temas es proporcional a la diversidad de países porque los hay llegados de Estados Unidos, Escocia u Holanda. Pero, además de vivencias personales, de la convivencia con nuestros perros, de nuestros viajes por el mundo… de lo que más se habla es de la riqueza del panorama, de la cantidad de mariposas que nos guían por el camino y del respetable tamaño de las vacas que pastan libremente por la zona y que obligan a tener cuidado de dónde se pone el pie.

Hasta los canes (urbanitas poco acostumbrados a ver a otros seres vivos aparte de palomas, gatos o humanos) las observan desde la lejanía sin perder la guardia. "¡Mucho cuidado! –nos pone en sobre aviso el equipo de 'Matucan'–. No os acerquéis a las vacas si tienen al ternero cerca".  A pesar del riesgo, ver al ganado en los pastos o de camino al bebedero es todo un espectáculo y, cuando llegamos al Toril, una increíble construcción de piedra que los vaqueros utilizan para reunir a las reses. "Las piedras están colocadas sin ningún tipo de argamasa –nos explican– y el recinto está construido como lo hacían los egipcios", mientras miramos atónitos la singular estructura, nos imaginamos cómo tirarían de un cordel para hacer el círculo perfecto.

Dando de comer a los perros.
Ni siquiera el momento de la comida incita al conflicto entre canes.

Es este punto el que indica el principio del final de nuestra expedición. Para reponer fuerzas para tomar con ganas el resto del camino, nos sentamos bajo la sombra de los árboles, admirando los distintos tonos de verde que salpican el área de pasto. Los canes, que ya empiezan a notar el cansancio y el calor del medio día, se tumban a nuestra vera en busca de refugio, agua y alguna que otra chuchería que se comparte, cómo no, con los demás. "Mucho cuidado con los perros cuando haya comida de por medio", nos dicen los educadores para evitar cualquier amago de bronca. Aunque en todo momento los animales han tenido tan buen rollo que a ninguno se le ha erizado el lomo, por lo que no hubo ningún problema a la hora de compartir una galleta.

Repartiendo la comida en el merendero también para los humanos.
Los dueños también tienen su hora para comer y reponer fuerzas.

A partir del Toril el camino es cuesta abajo ya que volvemos al punto de partida. No hay mucho cansancio pero sí bastante hambre y allí nos espera el menú (incluido en el precio de la excursión: 40 euros dueño y mascota) compuesto por suculentos y reconfortantes platos caseros. Salmorejo para comenzar y de segundo, tortilla de patata, con pimientos verdes asados y pastel de pollo. Pan, refrescos y fruta de postre redondean el almuerzo. Sentarnos en el merendero hace que los lazos entre los caminantes se estrechen aún más. Lo corta que se ha hecho la jornada ha animado a que muchos se planteen repetir en la próxima salida organizada por 'Matucan' que será, el 28 de julio, por la Vía Verde del Alberche y con la que los canes amantes de los chapuzones disfrutarán de lo lindo. A últimos de agosto, tras el parón vacacional, 'Matucan' volverá con muchos más talleres, cursos y excursiones, planes a los que, seguro, nos apuntaremos.

 

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