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Festeja la Bendición de los animales

El padre Ángel con Sara y su galgo Bartolo

Conejos, perros, gatos, loros, hurones, gallinas, cerdos, tortugas... La cola de mascotas con sus dueños en el 43 de Hortaleza, entre dos de los barrios más 'hipsters' de Madrid -Malasaña y Chueca-, es mítica durante el 17 de enero. Con los famosos Panecillos en la mano, esperan la bendición del padre Ángel, de Mensajeros de la Paz, en su iglesia de San Antón, donde hasta se hace 'selfies' con amos y animales.

Según el refranero, no acaba la Navidad hasta que llega San Antón y, por fin, podemos disfrutar de los actos conmemorativos de este particular Santo, considerado el patrono de los animales, en cuyo honor se elabora uno de los dulces más carismáticos del recetario nacional, y se ha convertido en protagonista de uno de los eventos festivos y culturales más curiosos, entrañables y divertidos de Madrid. La efeméride no es nueva, nació en la Edad Media y tenía por objeto cuidar de forma colectiva a los animales que, de manera cotidiana, vivían en las calles y plazas de la ciudad. En la actualidad, las Fiestas de San Antón se han convertido en unos días de concienciación hacia la conservación de la naturaleza y del reino animal.

Dos hermanos con el conejo Bunny a las puertas de la iglesia de San Antón.

El epicentro de los festejos se sitúa en la Iglesia de San Antón, ubicada en el número 63 de la céntrica calle Hortaleza, entre los dos barrios más hipsters de la capital: Chueca y Malasaña. Un lugar relevante en los últimos años por la labor social que desde allí está llevando a cabo el padre Ángel y la Fundación Mensajeros por la Paz. El sacerdote pulula por el templo y sus alrededores charlando amigablemente con los fieles, acariciando a las mascotas y haciéndose 'selfies'con aquellos que se lo solicitan. A pesar de las actividades programadas con motivo de la celebración, entre el 14 y el 17 de enero, la actividad habitual no cesa y son muchos los sin techo que por allí se acercan a tomar un vaso de leche y, cómo no, un Panecillo del Santo.

Una hermana reparte los panecillos, que se supone que protegen y contribuyen a que no falte dinero durante el año.

Mesas redondas, proyecciones, actividades infantiles, conciertos… son algunas de las propuestas que se llevan a cabo durante estos días con el fin de entretener, pero también de educar en el respeto hacia los animales. En la plaza de Barceló se ha instalado una carpa donde diversas protectoras venderán artículos de todo tipo: desde pulseras hasta correas, para conseguir fondos para mantener a todos los animales que tienen acogidos y, si puede ser, animar a adoptar a aquellos que tienen intención de hacerlo.

Esta familia acaba de comprar media docena de panecillos que compartirán con su perrito, como manda la tradición.

El plato fuerte del programa llegará el martes 17 cuando, desde las 10 hasta las 20 h., muchos madrileños con sus mascotas, acudan a la parroquia para recibir la bendición. Es un ruidoso y entrañable ir y venir de perros, gatos, hurones, canarios, tortugas, conejos… amén de otros especímenes menos habituales como cerdos, gallinas e incluso alguna que otra bestezuela exótica llegada del Zoo de Madrid. Aunque, si quiere presumir de mascota, nada mejor que participar en las tradicionales Vueltas de San Antón (a las 17 h.) un desfile que saldrá desde la puerta de la Iglesia de San Antón y recorrerá las transitadas y comerciales Hortaleza, San Mateo o Fuencarral. Ahí se requiere llevar las mejores galas.

No hace falta tener mascota para acercarse a compartir el ambiente festivo en la calle de Hortaleza.

Para redondear, en la 'Galería Mad is Mad' (Pelayo, 48) hay (a las 19 h.), un taller de origami para todas las edades titulado Animales de papel; y en 'The Malone Studio' (Pelayo, 50) se impartirá la conferencia Las abejas, vehículo de milagro natural. Si tiene espíritu artista, la Asociación de Comerciantes de Chueca (Chueca ACE) ha convocado un Safari Fotográfico titulado 'Tu mascota y tu tienda' cuyas bases es preciso consultar en su página de Facebook.

Ella va de rosa y él lleva la correa gris. Ambos tan contentos de formar parte de la fiesta con su orgullosa ama.

Muchas festividades populares cuentan con su dulce emblemático: en San Isidro, las rosquillas; en Reyes, el roscón; en Semana Santa, las torrijas, en Todos los Santos, los buñuelos… Pues en San Antón existen los panecillos del Santo o de San Antón, como prefieran, un sabroso bocado que, durante varias jornadas, desde el sábado 14 (de 16.30 a 21 h.) hasta el martes 17 (de 11 a 20 h.) se venderán (5 € la media docena y a 10 €, la docena), en un habitáculo de la propia Iglesia de San Antón que se abre, solo y exclusivamente, durante los días de la festividad. Ármense de paciencia porque las colas que se forman para comprarlos son respetables, sobre todo, el día 17, durante la Bendición de los Animales por lo que, lo único que queda es llevarse a la mascota (si se tiene, sea cual sea) y unirse a la fiesta.

Durante estos días en la iglesia, que permece 24 horas abierta los siete días de la semana, se invita a panecillos.

Los panecillos de San Antón son pastas elaboradas a base de harina, huevo, azúcar, aceite de oliva, levadura, ralladura de limón que, por su forma rústica adquieren ese nombre menos goloso, pero son perfectas para acompañar con café o un buen tazón de chocolate. Su origen evoca a los panes que comía el santo ermitaño mientras ayunaba para evitar las tentaciones. El propio Velázquez inmortalizó la escena en uno de sus lienzos, 'San Antonio Abad y San Pablo' (1634) que puede contemplarse en el Museo del Prado, y que recoge cómo un pájaro lleva en su pico uno de los panes con los que se alimentaba el ermitaño y que tiene la misma forma que los que se venden actualmente.

El buen humor impregna también a estos dos voluntarios que venden los panecillos fuera de la iglesia.

La poca humedad de su masa hace que puedan conservarse durante meses, lo que ha llevado a que muchos de los que los suelen adquirir durante esas fechas practiquen una mística creencia popular que asegura que, si se guarda un panecillo junto a una moneda en esa casa no faltará el dinero durante todo el año. Eso sí, esa moneda que se ha guardado junto al panecillo, hay que ofrecerla como limosna en la Iglesia de San Antón. También cuentan que ese bollo hay que repartirlo entre los animales que hay por casa en recuerdo de la época antigua, cuando se daba el delicioso y bendecido alimento a los animales para preservarles de enfermedades. 

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