Ruta por el Valle del Esva (Valdés, Asturias)

El encanto invernal del valle del Esva

senderista en un valle de las hoces del esva en asturias
Las Hoces del Esva son un Monumento Natural desde 2002.

Una ruta de trekking siguiendo el antiguo camino de los vaqueiros de alzada por esta enorme garganta fluvial, una selva de alisos y un reducto etnográfico donde el tiempo se ha congelado, y no es por el invierno. Siguiendo la cuenca del río Esva

Los montes de interior del occidente de Asturias son unos de esos territorios tímidos, que pasan desapercibidos para el viajero en su recorrido por la A-8, la autopista del Cantábrico. No nos vamos muy lejos, aunque parezca que sí. Entre las brañas y colinas discurre el río Esva, el mayor cauce del concejo de Valdés y de la Comarca Vaqueira. En su viaje, desde los montes que hacen de frontera entre Tineo y Luarca, cincela a su antojo este paisaje fértil y abrupto, que tiene en su gran cañón, o en sus hoces, su principal exponente. Pero no es el único. Seguimos el brillo del sol reflejado en sus aguas tranquilas hasta el fondo de este valle retorcido y salpicado de tesoros etnográficos que merece la pena encontrar. Aquí el tiempo pasa muy despacio y el invierno, lejos de espantar al viajero le reserva su versión más íntima y natural.  

valle del esva desde el coche
Pequeñas aldeas de montaña pintadas en este paisaje protegido.

San Pedro, Brieves o Trevías son algunos nombres de los núcleos rurales que se dispersan a ambas orillas del Esva. Conservan oficios antiguos y aparecen en esta vega poblada desde la prehistoria. Caminamos por una selva de alisos para asomarnos a la garganta del Esva, nos camuflamos en sus pueblos y entramos en sus chigres para celebrar la temporada a base de plato de cuchara que sabe mucho mejor ahora, cuando el frío arrecia. Hasta el estuario de la playa de Cueva, donde sus aguas se funden con las del Cantábrico, entre acantilados. Exploramos el valle del Esva.

san pedro de paredes
La ruta de las Hoces del Esva es una senda circular desde San Pedro de Paredes.

Paisaje Protegido de la Cuenca del Esva es el nombre con el que cuenta esta zona de conservación medioambiental para el Principado de Asturias. En el valle del Ese, en la confluencia de los riachuelos Bárcena y Grande de Calleras, nace este río que salpica esa zona del occidente de Asturias con 460 km2 de bosques de alisos y robles, de laderas de brezo y tojo, de praderas verdes y faldas afiladas de cuarzo y pizarra.

valles de la cuenca del esva
El verde los valles de la cuenca del Esva resulta inolvidable.

Nuestro viaje a este territorio comienza en Almuña, en las afueras de Luarca, nada más alcanzar la rasa litoral. Desde aquí parte una de esas rutas panorámicas, por la curvilínea AS-351, que deja atrás pueblos como Aldín y Fontoria para asomarse a los valles colindantes del Esva. En sus faldas, cubiertas de praderas, aparecen antiguas casas repartidas como si estuvieran pintadas al óleo. Son las llamadas brañas vaqueiras, vestigio de una tribu trashumante que desapareció hace más de cincuenta años en esta zona.

Los vaqueiros de alzada fueron un grupo étnico de pastores que desde el siglo XV habitaba estas tierras, que compartían lazos sanguíneos entre ellos debido a un aislamiento que propició una cultura y folclore particular. Hoy se nos presentan como aldeas de cuento en medio de un silencio ya característico en este laberinto de colinas. En poco más de media hora, tras pasar el pueblo de Muñás, la AS-351 nos presenta el valle de Paredes. En el epicentro de esta zona protegida aparece una vaguada tranquila, ajena a lo que sucede en la agitada costa, aunque sólo estemos a 23 kilómetros de ella.

camino y pueblo en el valle del esva
En invierno este entorno no pierde ni un ápice de su esplendor.

Paredes, chigres y placeres de cuchara

Paredes da la bienvenida al viajero con la estampa idílica del pueblo de San Pedro, en el fondo de la vega. Nos encontramos entre los Montes del Cabanón y Rioso, de Rodiel y el Pico Piniecha, en la vertiente meridional de Valdés, cerca de la frontera con Tineo. En el año 2001 el "Valle y Parroquia de Paredes” fue reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias, y una placa aquí lo recuerda.

san pedro de paredes
San Pedro de Paredes no llega a los 500 habitantes.

Las vacas y los caballos pastan en las praderas en cuesta que rodean el pueblo, donde sobresale la silueta del campanario de la iglesia de San Pedro, de origen románico.  Relucen las fachadas blancas y los techos de pizarra, los corredores de madera, también los hórreos y las paneras. La arquitectura tradicional asturiana parece intocable aquí, donde tan solo asoman algunos lugareños y senderistas. En la veintena de pueblos que conforman el valle de Paredes apenas viven 400 vecinos. Cuando avisa la fame, acuden al chigre, una mezcla en Asturias entre bar de pueblo, tienda y restaurante donde todo pasa y todo se sabe. Entramos en 'El Obispo' (Entrevías s/n. Paredes).

rebaño en san pedro de paredes
Perros cuidan del ganado mientras avanza la mañana.

“Nosotros empezamos aquí en el 89, pero 'Casa El Obispo' llevaba toda la vida ya”, cuenta Ángeles, a cargo de este mesón-restaurante junto a Jose, su marido. “El potaje ya era famoso por aquel entonces”, cuenta la cocinera. En 'Casa El Obispo' se mima el producto de la zona en elaboraciones sencillas y tradicionales que, aquí, en mitad del valle de Paredes, entre montes y bosques y en pleno invierno, no nos engañemos; es lo que más apetece. ¿Alguna idea? “Además del pote asturiano, fabada, ternera guisada, chosco o costillas”, sugiere Ángeles. ¿De postre? Requesón con “Miel del Valle de Paredes”. Otra de las señas de identidad del lugar.

fabada valle del esva
En ‘Casa del Obispo’ bordan la fabada.

 Antes o después de la experiencia 'El Obispo', el viajero descubrirá que San Pedro de Paredes es el punto de partida de varias rutas que se adentran en la naturaleza virgen del Esva y también en su historia. Quien apueste por un paseo tranquilo y relajado después de comer, caminará hasta el dolmen de Restiello, a apenas dos kilómetros del principal núcleo rural del valle de Paredes. En este territorio se han encontrado vestigios de los primeros pobladores de la región de hace más de 100.000 años. Aquí aún permanecen enterrados varios castros en contraste con los monumentos megalíticos que aparecen en la superficie, como el menhir de Ovienes o esta otra muestra del Neolítico que estamos a punto de descubrir. 

Caminamos hasta el pueblo de la Vega para tomar la pequeña cuesta que atraviesa un monte de eucalipto que se asoma al cañón del Esva. El trayecto para llegar al dolmen de Restiello no toma más de 30 minutos para contemplar este monumento megalítico formado por dos grandes losas de piedra que soportan una tercera al borde del precipicio. “Este tipo de monumentos comenzaron a construirse en el territorio de la actual Asturias a comienzos del IV milenio antes de Jesucristo”, según los expertos de la Asociación del Parque Histórico del Navia.

camino al dolmen del restiello
El dolmen de Restiello se encuentra cerca de Paredes.

Las Hoces del Esva

“Es la principal ruta de senderismo de la zona”, explica Ismael González, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Valdés. “Recorre uno de los paisajes más espectaculares del occidente de Asturias, pero también uno de los más desconocidos de la región”, añade el edil. Desde San Pedro, cruzamos el puente románico de Baulanga para adentrarnos en el escenario más salvaje de la cuenca del Esva y en una de esas rutas que hay que hacer con energía y ganas maravillarse.

cortines valle del esva
Los cortines de piedra se utilizan para guardar la piel de los osos.

El precio de la ruta: 17,5 kilómetros, 5 horas y 1.100 metros de desnivel en un recorrido circular por la PR AS-1. El premio: explorar el espectacular tajo tallado por este río que avanza entre laderas frondosas de 400 metros de altura. Desde aquí arriba se distingue su cauce retorcido y selvático, atrapado entre cerros. Para el Principado de Asturias es Monumento Natural desde el año 2002 y para los senderistas experimentados, una delicia poder descubrir el antiguo camino utilizado por los vaqueiros de alzada para llegar a las brañas de Pena, Adrado y Relloso. 

ruta de las hoces del esva
Puntos del camino donde es casi obligatorio parar a observar.

Antaño el Esva estaba repleto de truchas y salmones, ahora cada vez más difíciles de encontrar, a diferencia de las nutrias, en el río con la mayor concentración de esta especie de toda Europa. Conviene prestar atención a las indicaciones si uno no quiere extraviarse en esta jungla de ribera. Estas nos guían hacia la antigua presa del río y a las aldeas de Bustiello y Longréi para contemplar ahí abajo el curso del río y en lo alto los castañedos, brezales y algunos cortines camuflados entre la espesura. Estos refugios de piedra servían para proteger la miel de los osos cuando abundaban por estas laderas.

puente sobre el río esva
El puente del FEVE se alza imponente sobre el Esva.

Río abajo y rumbo norte, dejamos el valle de Paredes en Merás para conducir hacia Brieves por la AS-221. Quien venga aquí debe saber que tiene que hacerlo en coche porque los trayectos en transporte público se hacen eternos. La bici y la moto también son muy populares. Brieves es famosa por sus casas de piedra conectadas con sus hórreos y paneras a través de pasos voladizos formados por lajas de pizarra. Trevías, además de ser el segundo núcleo en importancia de Valdés, tiene en la iglesia de San Miguel (siglo XI), su principal reclamo además de un paseo fluvial donde siempre aparece algún que otro pescador. 

playa de la cueva.
La playa de Cueva marca el final del viaje del Esva

Pasamos bajo el gran arco del puente del tren, que conecta ambas laderas de la vega del río, para llegar al pueblo de Canero, donde parte la ruta a pie siguiendo el curso del río hasta su desembocadura en la playa de Cueva. Otra opción es continuar por la N-634 hasta Caroyas y contemplar este estuario atrapado entre acantilados, al abrigo del cabo de Busto en su cara oeste. Hablamos de un arenal de 500 metros de longitud, con forma de concha entre paredes rocosas donde la bajamar descubre una serie de cavidades que le valen el nombre a esta playa concurrida en verano. En invierno está reservada para los amantes de la tranquilidad, los paseos caninos y los viajeros de furgoneta.