CARRETERAS PARA PERDERSE: RUTA DE MUÑORRODERO A LA CUEVONA (61 KM | N-634)

Con el viento en la cara por el salvaje paisaje entre Cantabria y Asturias

Perderse en la playa de Torimbia y olvidarse del mundo. Foto: José García.
Perderse en la playa de Torimbia y olvidarse del mundo. Foto: José García.

La libertad de perderte por el viejo asfalto es lo que se siente en esta ruta dispuesta a ofrecer sus secretos –y tiene muchos– a quienes aman zigzaguear por la costa, divagando con la playlist perfecta. La 634 –en Asturias en la AS-263–  lo da todo: deltas de ríos salmoneros, calas y playas que te dejan con la boca de par en par; cuevas que son catedrales de la prehistoria; románico y gótico colgado sobre acantilados, huellas de dinosaurios incluidas, bosques, rutas en bicicleta y senderos, vistas para epatarnos en cada parada.

Los 61,1 kilómetros que hay entre Muñorrodero (Val de San Vicente en Cantabria) y La Cuevona de Cueves (Ribadesella en Asturias) se traducen en tres días inolvidables. Basta con utilizar la antigua N-634, desahogada de tráfico, y adentrarse en los recovecos del camino. Rodando por esta frontera entre Cantabria y Asturias, por un lado de las ventanillas se cuelan los grandiosos Picos de Europa. Entran con tal fuerza que uno gira la cabeza al otro lado para escapar sobre las olas de las playas, calas, cabos rocosos, prados reventones de verde, casas indianas, ermitas que coquetean con el románico y el gótico o bisontes prehistóricos.

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Día 1: Siete paradas, siete placeres

RECORRIDO: De Muñorrodero (Val de San Vicente) a Puertas de Vidiago. 20,9 km por la N-634.

Acantilados y cuevas prehistóricas. Imposible sustraerse a la magia prehistórica desde este lugar. Foto: Sofía Moro.
Acantilados y cuevas prehistóricas. Imposible sustraerse a la magia prehistórica desde este lugar. Foto: Sofía Moro.

Arrancamos con una primera jornada digna de viajeros dispuestos a bajarse del coche para descubrir paisajes con acantilados salpicados de vegetación y cuevas perfectas para un primer selfie; aguas en las que darse un chapuzón; pequeños pueblos perfectos para recorrer; o la maravilla inusual de esos prados sobre el mar. ¡Buen día para empezar! (Pincha AQUÍ para ver todas las paradas)

Día 2: Seis paradas, seis bellezas

RECORRIDO: De Vidiago a Nueva. 29 km por la N-634 y la AS-263.

La Iglesia de Niembru-Barros y su cementerio se bañan en el mar. Foto: José García.
La Iglesia de Niembru-Barros y su cementerio se bañan en el mar. Foto: José García.

Durante la segunda jornada recorriendo esta carretera se revelan al viajero playas de ensueño, un chiringuito colorido, arquitectura y gastronomía local. Una combinación de lugares memorables que se unen para que cada kilómetro merezca la pena. (Pincha AQUÍ para ver todas las paradas)

Día 3: La Cuevona, una puerta al pasado

RECORRIDO: De Nueva a la Cuevona de Cueves. 17,6 km por la AS-263.

Uno puede nadar bajo estos ojos al mar con marea baja. Foto: José García.
Uno puede nadar bajo estos ojos al mar con marea baja. Foto: José García.

La jornada aparentemente más tranquila y, sin embargo, será probablemente la más especial porque la Cuevona de Cueves no deja indiferente a nadie. Un espectáculo de la naturaleza que ahora puede disfrutar el hombre en coche o a pie. ¡Un final único para terminar de perderse! (Pincha AQUÍ para ver todas las paradas)

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