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Visita a la fábrica de lana 'Wool Dreamers' (Mota del Cuervo, Cuenca)

Los soñadores de la lana y el rescate de la merina

07/06/2024 –

Actualizado: 04/06/2024

Fotografía: Miguel Cuesta

Sobrevive en Mota del Cuervo uno de los tres últimos lavaderos de lana que quedan en España: 'Wool Dreamers'. Lo sustenta la resiliente saga de los Cobo, empeñados en reflotar la industria lanar por todos sus eslabones. Luchan por devolverle la dignidad a este oro blanco tejiendo una red de economía sostenible e integradora, que implica tanto a ganaderos como a diseñadores. En su polifacética aventura, también están recuperando la célebre raza merina española, restaurando telares tradicionales y generando turismo con visitas a este negocio que sorprende de cabo a rabo.

Ramón Cobo es una especie de Willy Wonka que, en lugar de chocolate, se ha propuesto hacer la mejor fábrica de lana del mundo. El parecido gana enteros al visitar su lavadero, que tiene un aura como de película de fantasía. En su larga línea de procesado, brazos mecánicos medio humanizados lavan fibras en balsas de agua de las que mana vaho, infundiendo misterio. Y el proceso, totalmente ecológico, culmina en una sala en la que literalmente nieva una lana blanquísima, donde cabe imaginar que, cuando se cierran las puertas, los Oompa Loompas juegan a trincheras y a lanzarse bolas.

Una de las obsesiones de 'The Wool Dreamers' es que a los ganaderos se les page dignamente la lana.

Una de las obsesiones de 'The Wool Dreamers' es que a los ganaderos se les pague dignamente la lana.

Buena parte de las piezas del lavadero ya han cumplido la edad de jubilación, pero siguen en perfecto estado de forma gracias a un escrupuloso mantenimiento artesano que hace aflorar una de las muchas actitudes sostenibles de los Cobo: la reutilización y el reciclaje. Fue Ramón padre el que compró esta maquinaria en 1983 a una fábrica de Sabadell que iba a echar el cierre. Aquel fue un movimiento atrevido porque unos años atrás habían tenido que cerrar el telar en el que su padre Julián y él tejían mantas para mulas, y que había quedado obsoleto con la llegada de los tractores. Pero la historia de esta familia es una de superación, resiliencia y amor a la lana.

Ahora el mundo del textil vive un boom de la lana merina.
Ahora el mundo del textil vive un boom de la lana merina.
El pequeño ganado “experimental” de la familia Cobo.
El pequeño ganado “experimental” de la familia Cobo.

Recuperar a la merina y al ganadero

Los Ramones son maestros en el desarrollo de los mejores hilos del mercado. “Esto es igual que hacer recetas de cocina”, cuentan a propósito de cómo mezclan las distintas razas para conseguir las fibras óptimas para cada necesidad. Pero para eso hace falta conseguir las mejores lanas en bruto, y de esa tarea fundamental se encarga Jesús Cobo, sobrino y primo de los Ramones. Él, en realidad, iba para futbolista de éxito y hasta llegó a entrenarse con el primer equipo del Club Atlético Osasuna, pero cuando murió su padre Teodoro y vio peligrar el negocio que tanto les había costado levantar, no se lo pensó y volvió para su tierra a echar una mano.

Operarias retiran las impurezas de la lana en bruto recién llegada al lavadero.
Operarias retiran las impurezas de la lana en bruto recién llegada al lavadero.

Una de las obsesiones de 'The Wool Dreamers' es que a los ganaderos se les pague dignamente la lana, ya que a la mayoría les cuesta dinero la esquila. "Queremos que tengan un rendimiento por la lana para que la cuiden", cuenta Ramón, y le sigue Jesús: "como no se la pagaban bien, dejaron de cuidarla, empezaron a cruzar merinas con otras razas que tenían mejor carne, y ahora nos falta un poco de finura, pero la lana española sigue teniendo unas características buenísimas". Jesús ya no se conforma con comprar buena lana, sino que trabaja codo a codo con los ganaderos para recuperar esa finura.

Ramón Cobo padre junto a la planta de lavado de lana que compró en los años 80.
Ramón Cobo padre junto a la planta de lavado de lana que compró en los años 80.

Ahora que el mundo del textil vive un boom de la lana merina, resulta paradójico que España, el país de origen de esta raza, esté jugando un papel más que secundario en este partido. Desde el final de la Edad Media y hasta el siglo XVIII, estuvo prohibido exportar estos animales vivos para preservar el monopolio de la producción de esta lana tan cotizada por su finura, su suavidad, su facilidad para hilar y sus fascinantes propiedades térmicas. Ahora son los australianos los que recelan de exportar sus merinas, con las que se produce el 80 % de los tejidos del mundo de esta clase.

Una vez lavada, se escurre la lana y comienza el proceso de secado.
Una vez lavada, se escurre la lana y comienza el proceso de secado.

Jesús Cobo lleva cinco años haciéndose con sementales merinos extranjeros -australianos y rusos, fundamentalmente- que le permitan recuperar las propiedades que hicieron tan famosa a esta raza de origen nacional. Frente al lavadero, ha desarrollado un pequeño ganado “experimental” que ya alcanza los estándares necesarios para fabricar, por ejemplo, prendas técnicas de alta montaña. “En Extremadura ya tengo repartidos 30 o 40 machos de pureza a gente que trabaja en la misma línea que nosotros”, cuenta Jesús orgulloso, y Ramón apostilla: “Es gente que hace ganadería regenerativa y se los damos sin cobrarles; el trato es que nos la vendan a nosotros, pero nosotros se la paguemos cara”.

Ramón Cobo hijo muestra la maquinaria con la que la lana comienza a secarse y escarmenarse.
Ramón Cobo hijo muestra la maquinaria con la que la lana comienza a secarse y escarmenarse.
Así manipulan la gran cantidad de lana con la que trabajan.
Así manipulan la gran cantidad de lana con la que trabajan.

Una hilatura reinventada, a contracorriente de la industria

Los años dorados de la fábrica de lanas de los Cobo se vivieron en la década de 1980, cuando vendían sus hilos a las fábricas de alfombras y moquetas de centros textiles como Crevillente (Alicante), además de a países de Europa central. “Empezamos con la rueca, trabajando de noche y de día, hasta que conseguimos montar todo esto”, cuenta Ramón padre. “En esas fábricas entraban todos los días diez mil kilos de lana, pero ahora entrarán mil porque se han tirado a unas fibras sintéticas que son mucho más contaminantes”.

En la hilatura, donde la lana se convierte en hilo listo para tejer.
En la hilatura, donde la lana se convierte en hilo listo para tejer.

Con el descenso de la demanda y la competencia de los precios asiáticos, la realidad que vive esta tercera generación de laneros en los 2020 es muy distinta a la de 1980, y exige reinventarse como cuando llegaron los tractores a desbancar a las mulas. A día de hoy, vender a la industria les supone “lo comido por lo servido, o incluso trabajar a pérdidas”, cuenta Ramón hijo. Por eso, en 2021 decidió fundar 'The Wool Dreamers', una marca de ovillos de primerísima calidad orientada a la venta minorista, con la que consiguen un margen algo superior que por fin les permite pagar dignamente a los ganaderos.

María y Ramón tejen en el telar en el que comenzó el negocio familiar de mantas de mula.
María y Ramón tejen en el telar en el que comenzó el negocio familiar de mantas de mula.

“'The Wool Dreamers' pretende empoderar a todos los eslabones que hay detrás de la lana. En realidad hacemos el mismo trabajo que llevamos haciendo toda la vida, solo que yendo a contracorriente de lo que está haciendo la industria”, cuenta Ramón, que lamenta que ahora se pretenda convertir a la lana en un fertilizante: “La verdadera innovación es conseguir que la lana sea un producto de valor que sostenga toda la cadena”. Por eso le dan tanto valor a su lavadero, un eslabón frágil pero fundamental para mantener un control férreo sobre la calidad de sus fibras, que además tiene una gran carga sentimental: “No queremos que se pierdan todos los oficios que vas a ver hoy aquí”, dice Jesús.

Jesús Cobo muestra los engranajes con los que consiguen los distintos grosores del hilo.
Jesús Cobo muestra los engranajes con los que consiguen los distintos grosores del hilo.

Un taller de puertas abiertas y la lana como forma de vida

Ramón Cobo padre, de 76 años, recuerda que empezó a trabajar con su padre a los 14 años, y que iba a lavar la lana al río. “En invierno te daba frío al pasar, pero luego estabas mejor dentro que fuera. Se te ponían moradas las piernas”, recuerda con una sonrisa en los labios. Aquel río, el Saona, hoy está seco, pero pervive en la memoria de Ramón y da nombre a una de las líneas de producto de 'The Wool Dreamers': ovillos donde se mezcla el algodón andaluz y lana manchega. Otra línea es La Cautiva, con lana local, La Rinconada, con merino ecológico trashumante…

Lana artesana y de calidad 'made in Spain'.
Lana artesana y de calidad 'made in Spain'.
Alguno de los artículos de lana que venden en su tienda.
Alguno de los artículos de lana que venden en su tienda.

“Cada calidad tiene una historia detrás, queremos que la gente se sienta identificada con la lana que teje o con la ropa que se pone, y que sepa que están colaborando con una industria que ayuda a la sostenibilidad del campo”, cuenta Jesús mientras nos conduce a la traca final de la visita a sus instalaciones: una tienda, taller y museo situada en el lugar en el que el abuelo Julián comenzó a tejer mantas para mulas, y donde los Cobo se han embarcado en su última aventura. Allí nos encontramos a Ramón hijo tejiendo en un telar centenario que han restaurado para hacer su propio producto terminado.

Buscan que el taller sea un trampolín para que artistas y diseñadores que estén alineados con la ética de 'Wool Dreamers'.
Buscan que el taller sea un trampolín para que artistas y diseñadores que estén alineados con la ética de 'Wool Dreamers'.

Su idea es volver a los orígenes y fabricar artesanalmente mantas y prendas de primera calidad utilizando sus propios hilos, pero también “que el taller sea un trampolín para que artistas y diseñadores que estén alineados con la ética de 'Wool Dreamers' dispongan de las herramientas necesarias para trabajar”. Es su manera de demostrar que “las cosas se pueden hacer de formas distintas sin ser una gran corporación, solo como una familia, y de que somos capaces de hacer un producto completo sin movernos de aquí”.

'WOOL DREAMERS'. C. Cam. Real Alto, 42. Mota del Cuervo, Cuenca.

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