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La sonrisa forma parte del "uniforme".

Hijos de Nata (Barcelona), los helados artesanos que gustan a los famosos

La heladería favorita de Isabel Coixet y Carlos Sadness

Actualizado: 25/06/2026

Fotografía: Alejandro Moneo

Helados artesanales de autor, ingredientes frescos y una imagen cuidada al detalle son la receta del éxito de Hijos de Nata, la heladería argentina del barrio de Grácia, en Barcelona, que ha conquistado a Isabel Coixet y Carlos Sadness. Entre sus originales sabores triunfan el helado umami de sésamo negro con caramelo de miso y el de chocolate negro con aceite y sal.
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Uno sabe que Hijos de Nata es una heladería por el cono gigante de inspiración sesentera que recibe en su puerta. Por lo demás, la heladería de Barb Bruno y Gerard Lazcano podría pasar a vista de calle por una tienda de moda infantil, un fino atelier de perfumes o de cualquier otro negocio que requiriera un escaparate cuidado e impoluto. Una vez dentro, el mostrador ya no engaña: vainilla, sí, de Madagascar y pistacho (del bueno), directamente de Sicilia, pero también sabores “de receta”, como su popularísimo umami (de sésamo negro con caramelo de miso), el banoffee (banana al fuego, mantequilla de maní y caramelo), el chocotorta (galletas, mascarpone y dulce de leche, “uno de los más pedidos”, nos cuentan) o el helado de nata fior di búfala (la cremosidad hecha helado).

El mostrador sólo permite 20 opciones de sabor.
El mostrador sólo permite 20 opciones de sabor.

Hijos de Nata ha sido uno de los Soletes de la nueva edición de la Guía Repsol, donde los famosos han hablado de sus sitios favoritos. Precisamente, el helado sabor umami es el preferido de la directora de cine Isabel Coixet, y el de pistacho siciliano es el que destaca el cantante y compositor Carlos Sadness, ambos fans de la heladería.

De la moda al arte heladero

La línea gráfica de Hijos de Nata, con colores suaves (a vainilla) y blanco perfecto, de líneas rectas náuticas, nos remite a una estética retro chic muy sesentera. Detrás de este negocio que atrapa -estamos en la popular Gal·la Placídia del barrio de Gràcia de Barcelona-, está el proyecto soñado de esta diseñadora argentina que ha sabido llevar un nombre y una estética muy definidos a un concepto vendible y escalable. 

En el obrador trabajan con productos naturales.
En el obrador trabajan con productos naturales.
Los sabores se añaden a una base que se deja madurar un día.
Los sabores se añaden a una base que se deja madurar un día.

Lo tiene muy claro, a Barb lo que le encanta es desarrollar marcas. Pasó del mundo de la moda al de la heladería gracias a un sueño. Literalmente. Ya había pensado la estética descrita mucho tiempo antes de encontrar este fabuloso local. “Sabía cómo quería que fuera el negocio. Siempre me han encantado los helados y había estado conectada con la gastronomía por los restaurantes de alto nivel que regentaba mi madre. Cuando tuve el nombre en mi mente, me pareció lógico. La idea en mi cabeza hizo clic. Y ese fue el kick-off”, recuerda.

El Català es un sorbete vegano de chocolate belga negro con sal y aceite de oliva.
El Català es un sorbete vegano de chocolate belga negro con sal y aceite de oliva.

El obrador ocupa una planta semisótano y es prácticamente invisible para los clientes, que se quedan en la zona de “tienda” para tener esa experiencia de compra que ella tan bien conoce. “Buscaba recrear, a través del diseño, ese lujo simple: que sintieras que entras a un lugar que te da paz, estatus, ilusión. Que sintieras que vas a tomar algo mejor que en una heladería al uso. Y el precio es el mismo; en algunos casos, incluso menor. Pero sientes que te vas a dar un placer”.

El local tiene una estética retro chic muy sesentera.
El local tiene una estética retro chic muy sesentera.

Todo acompaña a esa experiencia, incluso el uniforme, el gorrito y la sonrisa de la persona que te sirve el helado. “Además, estamos frente a una plaza, con lo que las familias pueden salir con su helado y comérselo en ese espacio abierto. Vamos a intentar tener un Hijos de Nata en cada barrio, y ¡ojalá! Pueda encontrar locales con plazas delante o cerca”, detalla.

De la moda al obrador

Barb reconoce que su paso como diseñadora por Adidas le enseñó a abrirse camino en el competitivo mundo de las marcas, lo que la llevó a estrenarse en el sector empresarial español con firmas de ropa como Tinycottons (infantil) y Tiny Big Sister (adultos); y más tarde vino la juguetera We Are Gommu. Y cuando las tres marcas ya estaban asentadas, la empresaria sintió el gusanillo de volver a emprender algo nuevo: Hijos de Nata.

Hay sabores clásicos y 'de autor'.
Hay sabores clásicos y 'de autor'.
En cono o en tarrina, estos helados conquistan el paladar.
En cono o en tarrina, estos helados conquistan el paladar.

Ella y Gerard dieron con la pareja de socios ideales para abrir este tipo de negocio: Leo Gibaut, otro argentino que lleva años en Barcelona tras una conocida heladería en Sant Cugat y que ya había pilotado una franquicia en su tierra natal, y su mujer. El tándem de parejas hizo match. “Nos pusimos de acuerdo en seguida. Yo aporto la parte sensata al negocio; la de los pies en la tierra—ríe Leo—. Y Barb, la creativa”. Lo “más difícil” vino después: “ponernos de acuerdo en los sabores. Yo tiro más por los de toda la vida y ella quiere innovar con los 'de autor' y buscar siempre la diferenciación”, explica Leo. Y no es una cosa baladí. Es importante distinguirse en un campo como el arte heladero barcelonés, no saturado todavía, pero con puntales bien instalados desde hace años en el imaginario colectivo.

Un helado de umami, por favor

Todo pasa en el discreto obrador al que se accede en la parte trasera salvando unas escaleras. Allí es donde los sabores, que cambian y se reinventan porque el mostrador sólo permite 20 opciones, se añaden a una base que se deja madurar un día. “La leche nos llega de la granja Cal Porta (Sant Fruitós de Bages, Barcelona) a diario”, señala Barb. El helado de plátano —Banoffe en la jerga del lugar— es un postre hecho helado: el nostálgico Banana Split. Otros sabores responden más a tendencias actuales, como el Casi Dubai (chocolate blanco, pistacho y kadayif, un tipo de fideo muy fino, vermicelli, usado para preparar dulces y postres como el kunāfa árabe) o el Matcha Latte (té verde matcha y nata).

El mostrador exhibe hasta 20 sabores diferentes.
El mostrador exhibe hasta 20 sabores diferentes.

Hay opciones muy interesantes, como el Català, un sorbete vegano de chocolate belga negro con sal y aceite de oliva o, en su versión con lactosa, el Dark Side (con chocolate belga y leche); así como el helado de Leche de Búfala. En la parte más refrescante de la propuesta, destacan los sorbetes de frutas: el Fresco (piña, lima, manzana y albahaca) y el Frutita (frambuesa y mandarina). Y, sin duda, el de Umami es el punto de conversión entre la modernez y el sabor en estado puro: helado de sésamo negro con caramelo de miso. Una combinación profunda y sabrosa, más allá de la experiencia dulce de un helado.

Detalle de la decoración del local.
Detalle de la decoración del local.

La creatividad de Barb no tiene freno y, mientras acaba de firmar una colaboración con Loewe para la que ha creado en exclusiva un helado de pistacho y leche de búfala, ya explora su siguiente apertura —la directora de Loewe se tomó un helado en la tienda y dijo que era una experiencia muy especial y les propuso la colaboración—. “Vamos a abrir una cafetería de especialidad puerta con puerta con Tinycottons en Via Augusta. Estará pegada a la tienda, como un espejo, y se llamará Tiny The Pantry. Estoy muy ilusionada y creo que no existe aún un concepto así en Barcelona”, detalla. Quizá no, y sea tiempo también de explorarlo.

Listo para llevar.
Listo para llevar.

Mientras llega esa experiencia a nuestra ciudad, su proyecto Hijos de Nata respira ilusión, creatividad y buen gusto por hacer las cosas bonitas y sabrosas. Dotándonos de un poquito de alegría, recordándonos que los pequeños placeres también sostienen los días. Y que eso también es muy importante en la vida.

HELADERÍA HIJOS DE NATA. Plaça de Gal·la Placídia, 2 (Barcelona). Tel: 689 722 336