Cabañas en los árboles de Extremadura (Villasbuenas de Gata, Cáceres)

Arropados entre las ramas de la Sierra de Gata

Dejar que el bosque te acaricie con sus ramas, que el jolgorio de los abejarucos sea el primer sonido que escuches desde la cama y que el desayuno recién hecho, tal película romántica, ascienda en una polea hasta la terraza de tu cabaña de madera, elevada a 8 metros de altura. Desperezarse así, arropado por los robles de la Sierra de Gata, es una auténtica gozada que ofrecen las Cabañas en los Árboles de Villasbuenas de Gata, situadas a unos 50 minutos de Plasencia y a otros 50 de la frontera portuguesa.

Estamos en pleno campo cacereño, alejados de todo placer mundano, rodeados de frutales, alcornoques, encinas, pinos, castaños y sobre todo robles, unos imponentes robles que lucen ya su vestido de otoño y cuyos troncos forman los cimientos de las Cabañas de los Árboles de Villasbuenas de Gata, seis alojamientos ecológicos ubicados en un rincón de la Sierra de Gata que apenas supera los 350 habitantes.

La vista de Villasbuenas de Gata, camino de las cabañas.
La vista de Villasbuenas de Gata, camino de las cabañas.

Aquí no hay muebles de diseño, ni grandes lujos -ni televisor-, pero sí un encanto rústico y cuidado que busca mimetizarse con el entorno natural que le rodea sin quitarle un ápice de protagonismo. A un lado, las montañas y bosques de la Sierra de Gata, que forman la frontera natural con Salamanca y Portugal; al otro, el embalse de Rivera de Gata, al que se puede acceder caminando -y navegar en él- desde esta finca cuyas 12 hectáreas te hacen sentir completamente aislado del resto de huéspedes.

​  Cabañas en los árboles de Extremadura (Villasbuenas de Gata, Cáceres)  ​
Las cabañas se elevan entre 2, 5 y 8 metros sobre el suelo. En la foto, la cabaña 'Embalse'.

No hay una cabaña igual a otra y todas tienen su particular encanto. 'Aire' es la preferida por los clientes: sus vistas sobre la Sierra de Gata embelesan, sobre todo al atardecer, cuando el juego de luces y sombras riega el bosque dibujando un bonito lienzo cuya mejor perspectiva se observa desde una terraza elevada a 8 metros de altura. Es la única cabaña que no cuelga de un árbol, pero su situación, flotando sobre el paisaje, la hace muy especial. Luego está 'Embalse', la más cercana al pantano, colgada de la copa de un gran roble a 5 metros de altura. Su larga escalera de madera no hace más que ansiar las ganas de llegar arriba y sentirte, por un momento, en la piel de Tarzán o Jane. 

Las cabañas están totalmente integradas en el paisaje.
Las cabañas están totalmente integradas en el paisaje.

'Musgo' parece a primera vista la más modesta, pero la sorpresa llega cuando descubres su terraza. Frente a tí, de nuevo el embalse, y un íntimo rincón con dos hamacas donde, con una buena copa de vino extremeño, las vistas invitan a la calma. A su alrededor, puro bosque y máxima intimidad a dos metros sobre el suelo. Después está 'Brisa', la primera cabaña construida del complejo, cuyas grandes cristaleras también miran al pantanto y desde donde, si tienes suerte, puedes ver corretear algún que otro corzo. 

Cabañas en los árboles de Extremadura (Villasbuenas de Gata, Cáceres)
El interior de las cabañas no tiene lujos, pero sí mucho encanto rústico.

'Bosque', por su parte, presume de una pasarela elevada que se cuela entre las ramas ya ocres por el otoño del gran árbol que la sostiene. Y 'Aventura', la sexta cabaña de madera, es la más amplia, ideal para familias -incluye literas- y con un puente de madera a ras del suelo que no para quieto y que promete un divertido juego para los más pequeños. 

Un proyecto sostenible y autosuficiente

Ya han pasado 7 años desde que Luis Mulió y su mujer Aurelia Álvarez abrieran este complejo de cabañas en los árboles. Era un proyecto que siempre les había rondado por la cabeza, pero no fue hasta que llegó la crisis, cuando Luis se planteó cerrar su empresa de jardinería en Altea y buscar una finca donde construir estos peculiares alojamientos. Ingeniero forestal de formación, en el mapa atlántico visualizó una pequeña mancha azul en plena Sierra de Gata que pronto le llamó la atención.

Luis Mulió
Ya han pasado 7 años desde que Luis Mulió y su mujer Aurelia Álvarez abrieran este complejo de cabañas en los árboles.

"Me di cuenta de que aquí había un microclima diferente al resto de Extremadura: un clima mediterráneo con influencia Atlántica, con un tiempo suave durante todo el año y lluvioso, lo que permite tener este paisaje", explica este madrileño criado en el barrio de San Blas. "Hay quien llama a esta zona la 'Galicia Extremeña'", añade entre risas. Fue entonces cuando lo tuvo claro, cogió todos sus ahorros y se lanzó a venir aquí con su familia.

Cabaña 'Musgo'
'Musgo' parece a primera vista la más modesta, pero la sorpresa llega cuando descubres su terraza.

Su proyecto convirtió esta finca donde antes pastaban las vacas y se cultivaba cereal en un complejo donde, además de las seis cabañas, levantó dos edificios: uno para ubicar la cocina y la recepción; y otro donde poder ofrecer a los clientes un baño con ducha totalmente privado que complementa el aseo de cada cabaña; además de una piscina rodeada de palmeras, un parque infantil y varias camas elásticas para "los niños de 0 a 99 años". 

Una chica navega en barca por el embalse de Rivera de Gata.
Una de las actividades gratuitas que ofrece el alojamiento es navegar en balsa o canoa por el embalse de Rivera de Gata.

Luis también replantó el terreno con todo tipo de frutales, desde moreras, a ciruelos, higueras, limoneros y naranjos, cuyos frutos se convierten en suculentos bocados para las aves -como las oropéndolas o los abejarucos que este año anidaron junto a la cabaña 'Aventura'- y otros animales como "jinetas, meloncillos, corzos, tejones o jabalíes, entre otros", enumera Luis, mientras a su lado, varias gallinas corretean felices por los caminos.

'Aire' es la cabaña más demandada por sus privilegiadas vistas.
'Aire' es la cabaña más demandada por sus privilegiadas vistas.

El compromiso de estas cabañas por respetar el paisaje en el que están inmersas es total: "Aquí todo funciona gracias a las energías renovables, no estamos enganchados a la red, sino que nos autoabastecemos a través de placas solares y un sistema de geotermia que refrigera las diferentes cabañas en verano; mientras que en invierno utilizamos estufas de pellets. Tenemos un pozo, cuya agua la cloramos con una depuradora de oxidación total con bacterias; las sábanas y toallas son de algodón ecológico, y los productos de limpieza también son respetuosos con el medio ambiente", detalla. 

Cabañas en los árboles de Extremadura (Villasbuenas de Gata, Cáceres)
Las seis cabañas se reparten en una finca de 12 hectáreas. La intimidad está asegurada.

Que no falte el picnic

Llega la hora del desayuno, y Luis, ayudado por su hijo pequeño, prepara varios termos de café y leche. En una cesta de mimbre, añade con cuidado una bolsa con tostadas recién hechas, un bote con tomate natural, dos trozos de bizcocho casero y dos zumos, uno de naranja y otro de frutos rojos. A la hora acordada, el muchacho lleva caminando el desayuno hasta la cabaña, donde gracias a una polea, la cesta asciende lentamente los 5 u 8 metros que separan la cabaña del suelo, hasta llegar a las manos de su dueño hambriento.

El desayuno se sirve cada mañana en la propia cabaña.
El desayuno se sirve cada mañana en la propia cabaña.

Con la cena ocurre algo similar, aunque la polea sólo se reserva para el desayuno (incluido en el precio). Para las cenas (con suplemento), hay varias opciones: un picoteo informal con embutido de la sierra y tortilla de patata; o un menú más serio y romántico, con velas, cava y bombones.

El gaditano Javier de Alba es el cocinero y quien se encarga de llevar personalmente la cena caliente a cada cabaña.
El gaditano Javier de Alba es el cocinero y quien se encarga de llevar personalmente la cena caliente a cada cabaña.

El gaditano Javier de Alba, de San Fernando, es el cocinero y quien se encarga de llevar personalmente la cena caliente a cada cabaña. "Hacemos una cocina sencilla, sin pretensiones. Eso sí, todo muy casero y muy rico", comenta Luis, mientras toma nota a una pareja del menú que probarán esa noche: crema de calabaza, ensalada, lasaña y croquetas. "En vinos, nos tira la tierra, y proponemos siempre los extremeños", añade.

Una chica enciende unas velas en la terraza de la cabaña.
Para las cenas (con suplemento), hay varias opciones: un picoteo informal con embutido de la sierra y tortilla de patata; o un menú más serio y romántico, con velas, cava y bombones.

Cae la noche y la oscuridad lo ciega todo. En el cielo, las estrellas despliegan su brillante manto. Se oye cómo el viento agita las hojas de los robles, el crujir de la madera y el movimiento de la hojarasca revuelta pocos metros más abajo por algún animal que merodea cerca, quizás atraído por las bellotas que caen caprichosamente de las ramas. Ha llegado el momento de agudizar los sentidos y sentir de cerca cómo late la vida en este pequeño rincón de la Sierra de Gata cuando se apagan las luces.

CABAÑAS EN LOS ÁRBOLES DE EXTREMADURA. Camino Cabañas en los Árboles de Extremadura s/n, 10858 Villasbuenas de Gata, Cáceres. Tel. 676 48 53 02. Precio: desde 125 euros (desayuno incluido)