‘Finca La Donaira’: eco resort en Montecorto (Málaga)

Bajando las pulsaciones entre abejas y burritos

terapia con burros en finca la donaira
La psicóloga Verónica Sánchez guía a los huéspedes en el baño de bosque junto a los burros de la finca.

La comunión con la naturaleza es la máxima que dirige cada instante en este rincón malagueño: es, no hay duda, su razón de ser. Por ello, adentrarse en este paraíso terrenal de 700 hectáreas supone toda una revelación. Meditar con abejas, pasear con burros, disfrutar de un festín gastronómico ecológico de altura o catar una selección de vinos naturales son solo parte de exclusivas experiencias a vivir en él. 

La brisa de la sierra y los cálidos rayos de sol sureño son los acompañantes idóneos a la hora de contemplar el horizonte, aquel que combina en una sola imagen dos tierras, dos mundos. Serranía de Ronda y Sierra de Grazalema: qué maravilloso tándem. Las dehesas se derraman ladera abajo mientras que, imponentes, los riscos de los montes cercanos abrazan el paisaje sin temor. Muy cerca, son las gallinas, los caballos lusitanos, las vacas pajunas y hasta las ovejas las que campan a sus anchas por un terreno que ya reconocen como suyo. Algo más allá, un cortijo centenario repleto de solera propone aprender a vivir a nuestro propio ritmo. Sin prisas, sin ansiedades. Esto es 'La Donaira'. 

piscina de finca la donaira
Chapuzón con vistas a la sierra malagueña.

Quizás la carta de presentación despiste un poco, pero es que este rinconcito malagueño que hoy venimos a conocer es una mezcla de lo comentado y de mucho más. Porque 'La Donaira' no es un alojamiento común, tampoco un lugar al que ir de paso. 'La Donaira' es un destino en sí mismo: la casa de un amigo que se convierte también en hogar.

porche de finca la donaira
Como en el porche de casa de un amigo.

Hablar de este eco-retiro de lujo anclado en plena sierra malagueña a pesar de que —y aquí va la primera peculiaridad del lugar— hasta él se accede desde el pueblo gaditano de El Gastor, es incidir en muchos conceptos. Y para entenderlo, empecemos por lo sencillo: ¿dónde vamos a dormir? 

 El alma de 'La Donaira' tiene la piel encalada: la del cortijo que sirve de base de operaciones y que sorprende entre el verdor de la sierra sugiriendo al visitante soltar el equipaje y dejarse llevar. La oferta de alojamiento la componen 7 suites plagadas de carácter y 2 yurtas que invitan a fantasear con el lejano oriente. Habitaciones amplias para las que no existen llaves —así ocurre en casa de los amigos, ¿no?—, en las que el blanco reluciente se combina con un diseño y mobiliario de líneas elegantes y sencillas. Maderas por doquier, detalles florales y un toque rural, pero con mucho estilo. Donde menos se espera, una puerta da paso a patios empedrados cargados de alma andaluza. 

yurta en finca la donaira
Solo cuentan con dos yuntas, así que conviene reservar con tiempo.

El efecto 'wow' como filosofía de vida

En el impecable salón comunitario, una chimenea frente a la que descansar cuando el frío aprieta, ya sea libro en mano o escuchando uno de los infinitos vinilos acumulados en las estanterías. También revistas de arquitectura y de viajes, de diseño o de gastronomía. De fondo, un piano preparado para aquellos que se atrevan a hacerlo sonar y un par de ventanales que permiten ver más allá: el exterior, en 'La Donaira', es el lienzo perfecto. 

salon de finca la donaira
Cada rincón del salón comunitario, cuidadísimo.

En las mesas repartidas por aquí y por allá, o en la barra larga desde la que se contempla el espectáculo de los chefs trabajando mano a mano en la cocina abierta, menús diseñados a diario y en exclusiva para los huéspedes con lo ecológico y el kilómetro cero por bandera: la mayor parte del producto, de hecho, proviene de la propia finca. Al mando de todo, Fredrik Andersson, chef sueco con una estrella Michelin por el restaurante 'Mistral' en Estocolmo, y Julien Topay, su mano derecha. Platos de diseños imposibles y sabores sensacionales como la sopa de eneldo y foie, los ñoquis de ricota o la gallina de Guinea con puerros en papillote, que siempre buscan una alimentación sana y equilibrada. 

platos de finca la donaira
Embutidos, gallina de Guinea entera, y con puerros en papillot; y tarta de ricota y almendras con compota de manzana.

Para lo que no hay lugar en ninguno de los espacios de 'La Donaira' —ni en los privados, ni en los comunes— es para distracciones: fuera televisiones, lo interesante de verdad está aquí. También en su escondida piscina surtida de agua de manantial o en su fascinante spa con vistas. Porque a eso se viene a este lugar: a conectar con la naturaleza que brota allá fuera. A conectar con el interior de uno mismo.

julien topay cocinando en finca la donaira
Julien Topay, la mano derecha de Fredrik Andersson.

Más allá de descansar y de disfrutar de los placeres mundanos que ofrece la finca, también está su interesante carta de experiencias. Una de ellas, el baño de bosque en compañía de burros andaluces, lleva ofertándose desde hace poco más de un año y se realiza de la mano de Verónica Sánchez, psicóloga madrileña y Guía de Terapia de Bosque y Naturaleza por la ANFT. 

Tras recoger a los huéspedes del cortijo, y mientras se pasea en busca del lugar idóneo donde comenzar la práctica en compañía de Caramelo y Catalina, los peludos protagonistas, Verónica explica algunas nociones básicas sobre lo que está a punto de ocurrir. “A nivel científico ya está demostrado que los baños de bosque bajan la tensión arterial, aumentan las células NK —Natural Killers—, que son las que tenemos para combatir tumores e infecciones, y fortalece el sistema inmunitario”, comenta. Eso, añadido a que el simple hecho de estar en la naturaleza tiene de por sí un efecto relajante, ya condiciona. ¿La razón? “Durante millones de años los seres humanos hemos evolucionado en un medio natural, nuestros genes están preparados para que eso ocurra. Y al relajarnos, se activa nuestro sistema parasimpático”, afirma la anfitriona. 

burros en finca la donaira
Catalina y Caramelo son inseparables.

Las abejas como terapia

El corazón de un frondoso encinar parece ser el lugar escogido: entre margaritas, amapolas y todo tipo de insectos, Caramelo y Catalina se sienten a gusto. “Catalina viene de Villaluenga del Rosario, Caramelo apareció abandonado en Marbella. Llevan muchos años en la finca. Es curioso que los burros son animales que tienden a hermanarse por voluntad propia, y eso les ha ocurrido a ellos. Son inseparables”, comenta la psicóloga. Acto seguido, la magia ocurre: hay que cerrar los ojos y, guiados por sus palabras, dejarse llevar por una meditación que hace sentir de cerca cada detalle de este entorno sin igual. 

terapia con abejas en finca la donaira
Paula Krol, junto a una clienta en el jardín medicinal que disfruta de la cama de abejas.

“Solo existen cuatro en el mundo, y una de ellas está en 'La Donaira'”, comenta Paula Krol acerca de la cama de abejas, otra de las peculiares experiencias a la que todo huésped se puede enfrentar. Una vez más, con el objetivo de desconectar —¿qué otra cosa se puede querer hacer aquí?— esta polaca de nacimiento, andaluza de adopción, se ocupa de todo lo que tiene que ver con el bienestar en la finca.

sauna de finca la donaira
La sauna, lugar de confidencias.

Reconoce Paula que desde que comenzó a trabajar con estos insectos y descubrió el universo paralelo en el que se desenvuelven, quedó completamente conquistada. Por eso, en este pedacito de Málaga, se les cuida como el tesoro que son. “La abeja es muy importante para nosotros, de hecho, nos mantiene la diversidad en la finca”, comenta. “Están pasando una situación muy crítica y están falleciendo muchas en todo el mundo debido a enfermedades y al mal uso de la agricultura con productos químicos. Nosotros no las explotamos: no le cogemos la miel, que es su alimento, solo el excedente”. 

detalles en la decoración de finca la donaira
La magia está en los detalles.

El sarcófago de madera en cuyo interior hay que tumbarse para la meditación cuenta con tres panales de abejas en su estructura inferior —a 80 mil abejas por panal, se puede hacer el cálculo—. Tras colocarse el tradicional traje de apicultor y cerrar por completo el cofre, da inicio una de las vivencias más auténticas de la jornada: la meditación guiada hace tomar consciencia de uno mismo y del entorno, incluso de las vibraciones de la abejas al trabajar, mientras todo comienza a fluir. “Las abejas no están volando dentro de la colmena, así que los sonidos que tenemos asociados a ellas no son los mismos cuando estamos dentro. Hay que concentrarse e imaginar el espacio y cómo es la vida en su interior”, comenta Paula. 

cata de vinos en finca la donaira
Una cata de vinos naturales en el jardín.

En el exterior, a la peculiar experiencia se le puede añadir otra de las propuestas de 'La Donaira': una cata de vinos naturales de la mano de David Raya, su sumiller. Inmersos en la frondosidad del jardín medicinal y con los rayos de sol colándose entre las ramas, una mesa, un mantel y seis copas de vino. También seis vinos naturales con los que seguir ahondando en la filosofía de este eco-retiro: la naturaleza prima ante todas las cosas. 

Por y para la tierra

“La globalización del vino ha hecho que al final todo el mundo haga los vinos iguales, y que sepan iguales. Eso lo convierte todo en un poco aburrido”, sentencia el sumiller. “La revolución del vino natural es todo lo contrario: fueron los agricultores los que empezaron a hacerlo, gente que ha trabajado la tierra. Para ellos el vino es una parte de su oficio, un proceso de transformar eso que le da su tierra en un producto de consumo saludable”. 

habitación de finca la donaira
Las habitaciones son originales y acogedoras.

Así, paladeando los sabores de estos vinos vivos junto a todo un gurú en el tema, el tiempo pasa y se aprenden los pormenores de todo un universo por descubrir. “La gente se pregunta qué es un vino natural. Pues el vino natural es un vino que está hecho de uva y ya está”, afirma el sumiller. “Esto parece divertido, pero simplemente en Europa están permitidos más de 300 componentes químicos en los vinos convencionales, ya sea para cambiar su acidez, su color o su sabor. Y se usan. En los vinos naturales, no”, concluye. 

comiendo frente a la serrania de ronda
La Serranía de Ronda enmarca la comida.

Otro de los proyectos que evolucionan de manera paralela en 'La Donaira' es la Dehesa Biodinámica, compuesta de tantas partes y peculiaridades, que daría para todo un reportaje en sí mismo. Gloria, del equipo agroecológico de la finca, se ocupa de resumir lo esencial de esta actividad mientras conduce por carriles repartidos por sus 700 hectáreas. Una experiencia disponible para aquellos interesados en conocer la naturaleza de cerca, sean o no huéspedes del alojamiento, permitiéndoles interactuar con los animales, recoger los huevos de las gallinas o incluso dar un agradable paseo en carruaje.

coche de caballos en finca la donaira
Recorrer la finca en coche de caballos, otro lujo.

Muy bien, pero, ¿en qué consiste exactamente? “La dehesa biodinámica es un proyecto que acerca a los visitantes a la naturaleza, al entorno, y sobre todo a los animales, para que entiendan de la importancia de lo que es el conjunto. Trabajamos un tipo de agricultura que cuida mucho del suelo y de recuperar la fertilidad que se ha perdido debido al mal uso de la agricultura convencional. Además, consideramos la finca como un ecosistema cerrado”, comenta nuestra anfitriona. De esta manera, y siguiendo un sistema de rotación, las vacas pajunas de la finca —autóctonas y en peligro de extinción—, los caballos lusitanos, las gallinas, cabras u ovejas, conviven en armonía surtiendo de abono a las diferentes zonas a la vez que se nutren de lo que la tierra les otorga de manera natural. Cada cierto tiempo, cambian de espacio.

habitacion de finca la donaira
La bañera de la habitación atrapa todas las miradas.

Un proceso para el que tienen muy en cuenta la influencia de los astros, que rige desde la siembra hasta la recogida de los frutos, ya sean los del huerto ecológico, los de los olivos con los que se elabora el aceite de la finca, o las parras con cuyas uvas preparan su particular vino natural. “Utilizamos una serie de preparados biodinámicos que nosotros mismos preparamos en la finca, y son como una especie de medicina para el suelo y los cultivos que permiten recuperar el equilibrio”, añade Gloria. Es sin duda, este complejo sistema, una carrera de largo recorrido que persigue un objetivo muy claro. Dejarle a quienes hereden este mundo, un lugar mucho mejor. Un espacio único, en definitiva, en el que sentirse como en casa.

'FINCA LA DONAIRA' - Camino de las Minas, s/n. Montecorto, Málaga. Tel: 680.65.44.54
finca la donaira
A pesar de encontrarse en Málaga, se accede a la finca través de un pueblo de Cádiz, El Gastor.