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Sierra de Albarracín

Albarracín, Teruel

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La naturaleza es generosa en este lugar único y longevo. Está aquí desde el comienzo mismo de los tiempos en la Tierra, cuando se empezaron a formar las primeras cadenas montañosas de la Era Primaria. La sierra de Albarracín es parte del sistema ibérico central. Esconde hermosos paisajes en un terreno de difícil orografía formado por barrancos, cañones, peñas, valles, praderas y extensas masas de bosque perenne. Salvaje, abrupta y agreste, la sierra de Javalambre se resiste contra su longevidad de montaña antigua; debiendo ser suave y ondulada como corresponde a las de su origen antiguo, se rebela con pasión en todas sus formas irregulares de rocas, árboles y prado.
El agua también enriquece la originalidad paisajística. Aquí nacen grandes ríos, como el Tajo o el Cabriel, que desembocarán en el Atlántico y el Mediterráneo, respectivamente. También es la cuna del Guadalviar, en cuyas proximidades sobresalen unas originales elevaciones rocosas, llamadas muelas; como si la tierra se abriera paso a dentelladas desde las profundidades y dejara al descubierto la ferocidad de su seno. Destaca la Muela de San Juan, un excelente mirador de este paisaje único. En su transcurrir acuático, el agua acompaña a ríos, gargantas, lagunas, cascadas y fuentes. Alumbra a otro río, el río Blanco y éste nos regala la hermosura de la Fuente del Berro.
Los Pinares de Rodeno forman un paisaje singular único, pues la piedra arenisca roja se enreda con la masa de pino y forma un modelado original de piedra y bosque. Aparte del pino silvestre abundan jaras, enebros, rebollos o sabinas, la encina de los climas más duros. El olor de su resina impregna la frescura del bosque. En esta sierra también abundan arbustos, matorrales y arbolillos espinosos que dan frutos silvestres, y brotan multitud de flores silvestres y abundancia de setas en temporada, cuya búsqueda se convierte en un entretenido paseo y posterior placer culinario. Más de 1.200 especies de mariposas están catalogadas por estos parajes. Encontrarlas y observarlas supone un alivio y una certeza: que criatura tan delicada sobreviva en estos tiempos es un milagro. Belleza en la naturaleza que nos redime.
Se pueden encontrar restos de fósiles en algunas formaciones rocosas y el hombre primitivo habitó estas tierras desde bien temprano, como prueban los restos hallados de pinturas rupestres que forman parte del arco mediterráneo. No es de extrañar que la vida primitiva floreciera al compás de este florecimiento natural espléndido. Hoy, la despoblación es la seña de identidad de esta comarca. Pero la longevidad y calidad de vida de los habitantes que quedan en la comarca, también.

Localización

Plaza Mayor, 1, 44100 Albarracín, Teruel