A Bola

A Bola

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La naturaleza gallega se ha comido las casas de la localidad. La belleza y la tranquilidad recorren las carreteras entre las verdes praderas que conducen a las casas unifamiliares que se han repartido por la comarca de Tierra de Celanova. Allí se encuentra A Bola un conjunto de belleza vegetal entre el mundo rural gallego. El maíz, el trigo, el centeno y las patatas se esparcen por sus campos de cultivo mientras los bosques le entregan a la villa un espectacular paisaje y las castañas de las que presume. Los ríos tampoco se quieren perder esta localidad, y tanto el Arnoia como el Orille le dedican una playa fluvial. Ella sola convierte una parte de la villa en una hermosa zona de descanso y baño.

Este magnífico lugar entre verdes valles solo ‘pierde los papeles’ dos veces al año; en las fiestas patronales y en el Día de la Patria Gallega. La población se multiplica y A Bola se convierte en un espacio de unión de visitantes y vecinos. Días de fraternidad en los que que comparten juntos las verbenas, las procesiones y la tradición. El día de la Patria Gallega, sin embargo, la bella naturaleza y el cielo de A Bola estallan en miles de colores en los fuegos que tienen como momento cumbre la denominada quema de la fachada de la catedral en la plaza del Obradoiro.

La subida al Furriolo, por otro lado, es uno de los eventos más importantes del municipio, se trata de un rally gallego anual, en el que las carreteras se visten de velocidad para  albergar a los cientos de participantes que se disputan su hegemonía en el poco asfalto que queda entre tanta belleza vegetal.

Un conjunto de paz y tranquilidad que hace que Orense descanse en A Bola, olvidando la ciudad para sumergirse entre la Galicia más genuina y verde.

A Bola o La Bola, en castellano, debe su nombre a la bola situada en esta villa. Una esfera granítica alterada por una serie de fracturas perpendiculares a la superficie formada por bolas que quedaron amontonadas unas sobre otras en un extraño conjunto uniforme denominado como barrocais. La mayoría de estos barrocais se encuentran situados de forma natural en equilibrio sobre una de sus superficies más pequeñas. Digno de no perderse