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Castro Caldelas

Un castillo imponente junto al Sil

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No hace falta mucha imaginación para retrotraerse al esplendor medieval de Castro Caldelas. El núcleo histórico, las recias piedras con las que está construido, narran por sí solas al visitante la historia de un pasado glorioso y también varias veces convulso. El castillo, incrustado estratégicamente en un alto, culmina un conjunto urbano que es la joya del municipio. La influencia de la capital del ayuntamiento y la comarca se cimentó durante siglos en esta fortaleza y en dos monasterios antiquísimos, el de San Juan de Camba (en cuyas ruinas se hallaron sarcófagos que podrían ser del siglo VII) y el de San Paio de Abeleda (siglos X-XII).

El poder que llegó a alcanzar esta villa quedó documentado con el llamado Foro del Bonoburgo de Caldelas, por el que el rey Alfonso IX otorga a los vecinos el privilegio de no depender de un señor feudal. Es uno de los textos administrativos redactados en gallego más antiguos que se conocen (año 1228). Pero la miseria, las penurias, la violencia y las injusticias azotaron varias veces a lo largo de la historia este soberbio enclave, que fue escenario de capítulos de las Revueltas Irmandiñas (el levantamiento popular contra los abusos de la nobleza en Galicia) y de episodios de la Guerra de la Independencia.

A mediados del siglo XVI, los vecinos ganaron un largo pleito contra los condes de Lemos, por la carga abusiva de impuestos a la que los sometían los señores de la época con la excusa de reconstruir los edificios destruidos en las revueltas populares. Y con la invasión francesa, pese a la resistencia ejercida, la comarca permaneció sometida varios años. La represalia a un ataque vecinal en 1809 fue el incendio, por parte de las tropas extranjeras, de la fortaleza y la villa. En ese fuego se perdió gran parte de los documentos históricos que allí se guardaban. Fundada en el siglo X, esta fortificación cobró una estética palaciega y renacentista durante la Edad Moderna. A finales del XVIII, la casa de Lemos se incorporó a la de Alba y el inmueble fue habitado por familiares de estos duques hasta mucho después.

Pero la historia de Castro Caldelas se remonta miles de años más atrás, a juzar por las necrópolis megalíticas descubiertas en las montañas, como las de la zona conocida como As Mamoíñas, en la sierra de Mazaira. En A Veiga de Sas hay petroglifos de la Edad de Bronce, y los castros otean el paisaje en varios lugares (Paradela, Mazaira, Outeiro da Torre). Supuestamente, la propia capital de Castro Caldelas, con el barrio de Cima da Vila que la corona con su castillo, se fundó sobre un primitivo poblado castreño. A su alrededor, se extiende, sube y baja, un territorio de grandes contrastes: vestida de prados, robledas y castañales, Castro Caldelas se debate entre las zonas montañosas, culminadas por el alto de A Pena da Cruz (1.289 metros), y la ribera del Sil (230 metros sobre el nivel del mar) con su afluente el Edo.

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