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Castroverde de Campos

¿Puede haber un nombre más bonito?

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No se nos ocurre un nombre más bonito para bautizar un pueblo que el de Castroverde de Campo. La bella nomenclatura de este municipio zamorano de menos de 400 habitantes es un anticipo de los magníficos rincones que esconde. Aquí nació Diego de Ordás, uno de los lugartenientes de Hernán Cortés en la conquista de México y primer explorador del río Orinoco. El pueblo encierra un gran repertorio de casas tradicionales castellanas, algunas aún con escudos señoriales en sus fachadas. Podremos ver algunas muestras en la Plaza de la Inmaculada, que cuenta además con un monumento dedicado a su hijo pródigo, el citado conquistador.

A solo a tres minutos de allí, bajando hasta la calle Camino de Bolaños, nos encontraremos con la Iglesia de San Nicolás, una construcción que aún conserva del siglo XIII la portada y los primeros cuerpos de la torre y que ha sido recientemente restaurada. También del siglo XIII, aunque reformada en el XVI, es la Iglesia de Santa María del Río, que alberga en su interior un llamativo artesonado mudéjar con esculturas colgantes. En el conjunto de edificaciones religiosas de Castroverde llama también la atención el Convento de los Padres Franciscanos, en cuyo interior se encuentra el Santuario de la Purísima, con una talla de la virgen por la que sienten gran devoción los habitantes de este bello pueblo.

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