{{title}}
{{buttonText}}
1 /

Chandrexa de Queixa

Aire puro en el Macizo central

Compartir

En pleno Macizo central ourensano, Chandrexa de Queixa es un municipio extenso (172 kilómetros cuadrados) y que con poco más de 500 habitantes resiste a duras penas el despoblamiento rural en la Terra de Trives. Esos condicionantes, y su elevada altitud (casi mil metros), confieren a Chandrexa de Queixa un eminente aire de montaña, aunque condicionado por la presencia del embalse de Chandrexa, que recoge las aguas del río Navea.

En Celeiros, donde la capital municipal, está el descriptivo museo etnográfico Centro da Identidade Galega, una pequeña muestra de la cultura patrimonial y la vida tradicional en el rural galaico, con una lareira, un telar, aperos de labranza y explicaciones sobre los tipos de viviendas más frecuentes, casas de labranzas y pallozas.

Cuatro rutas de senderismo permiten disfrutar de sus espacios naturales. Una de ellas rodea el embalse de Chandrexa, cuya construcción en la década de los 50 anegó varias aldeas del municipio y que permite la práctica de deportes náuticos. La circular de Celeiros, de 8,6 kilómetros, recorre buena parte de los atractivos del municipio: por las zonas altas, en la Serra da Queixa, la fervenza (cascada) de Dorelle, con varios saltos de aguas en su accidentado cauce, espectacular cuando llega el deshielo; el horno comunal rehabilitado de Fornadas y A Ponte de Previsa, una tremenda rocha chantada para salvar el río; el imponente pedregal Lombo das Chouzas, y por último se acerca en Casteligo hasta la casa de O lobo de Queixa, alcalde y cacique que, según la leyenda, con influencias y malas artes, fue hurtando a sus vecinos las tierras hasta hacerse propietario de todo lo que hoy es el Parque Natural de O Invernadeiro (Vilariño de Conso). La Ruta da Queixeliña es un sendero lineal de 6,8 kilómetros a lo largo del regato Queixeliña, que termina en la aldea abandonada del mismo nombre.

En el pueblo de Drados, en un llano rodeado de montañas a 1.200 metros de altitud, está el Casal de Drados, del siglo XVIII, hoy destinado a turismo rural tras su rehabilitación.

Para muestras de arquitectura religiosa, el crucero y la iglesia de Parafita y la parroquial de Celeiros. Y para fiestas, el último fin de semana de agosto, la tradicional romería de la Virxe de Guadalupe, cuando San Martiño, patrón de Casteligo, sale al encuentro de la patrona de O Chao.

Contacto