Coles

Un remanso frente al Miño

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Al abrigo del río Miño, que a su paso por el municipio se hace manso y ofrece sus aguas como espacio de ocio donde practicar deportes acuáticos, y pegado a Ourense capital, Coles destaca por su arquitectura civil, con sus pazos y sus casas señoriales, y por su paisaje, marcado por el padre Miño y por la proliferación de viñedos. Ideales para el esparcimiento y los deportes náuticos (el Ayuntamiento organiza cursos de piragüismo) son las zonas pegadas al gran cauce conocidas como Barra de Miño, con un parque con merendero, y A Rivela. Y una gran ruta circular de senderismo, de 20 kilómetros, permite recorrer las once parroquias del municipio.

De su pasado señorial da cuenta el Pazo de Fontefiz, cuya antigüedad supera la habitual en este tipo de construcciones, ya que hay indicios documentados de su existencia ya en el siglo X. Propiedad actual de la Xunta y sede del Centro de recursos Zoogenéticos de Galicia, que se ocupa de conservar y recuperar razas de ganadería autóctonas, destacan en su interior la escalera y la lareira, con una chimenea de seis metros de altura que sobresale en la fachada suroeste del edificio. Otra prueba magnífica de arquitectura es el Pazo de Souto de Rei o Casa Grande de Soutullo, del siglo XVIII, rodeado de una gran finca que atraviesa un riachuelo.

En Coles existen varios edificios religiosos que merecen detenerse, como las iglesias románicas de Albán, Ferreiros, Gustei e Ucelle. San Eusebio de Ferreiros está construida sobre un castro y sólo conserva la nave románica con canecillos en el exterior. Santiago de Gustei es uno de los templos románicos más interesantes por su estado de conservación y por la estatua del Apóstol Santiago en granito policromado, del XII o principios del XIII.

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