{{title}}
{{buttonText}}
alt
Vive la Gala de los Soles 2024
Ver Gala

Hermisende

Piedras con duende

Compartir

Perdido entre montañas, en el vértice mismo entre Galicia, Castilla-León y Portugal, surge el pequeño municipio zamorano de Hermisende. Con apenas unos cientos de vecinos, su encanto viene precisamente de ese aire de pueblo en mitad del campo, a poca distancia de la frontera. Con la curiosidad del aventurero que llega adonde nadie parece haber pisado en mucho tiempo, uno lo recorre con los ojos bien abiertos, y se recrea en las casas dispersas que salpican su calzada. En ellas se aprecian los empalmes de distintas épocas en la arquitectura, con muros de pizarra apiladas que de pronto dan paso al ladrillo y, otra vez, vuelta a la mampostería. Muchas son restos de hornos tradicionales. Todo es tan rural, tan auténtico, que casi parecería lo contario: un decorado. Mientras avanzamos con calma por él, nos salen al paso algunos edificios que piden detenerse y recorrerlos palmo a palmo con la mirada. Por ejemplo, la llamada la Casa del Cura, de trazas puramente medievales, con una gran cruz coronando su fachada y su balcón sostenido por cuatro leones de piedra. O llegando ya al final del pueblo, aunque aquí no hay distancias, la iglesia de Santa María, del siglo XVIII, cuya Espadaña se eleva orgullosa hasta una altura inverosímil para las proporciones de todo lo que la rodea. También es del siglo XIII el puente que va a San Ciprián,  justo en el otro extremo del pueblo, saliendo de su término municipal. Sin embargo, lo más probable es que a estas alturas nos hayamos topado con algún vecino, e interrogándole para saber más sobre Hermisende, ya no tengamos ninguna prisa por dejarlo.

Localización