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Herrerías

Murmullos de asombro en la Cueva de El Soplao

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En la cuenca del Nansa, que alimentaba las ferrerías que le dieron nombre en medio de un alegre bullicio fabril, Herrerías es ahora uno de los lugares con menor densidad de población de Cantabria, fruto del abandono del medio rural. Su territorio está dominado por los bosques de ribera y encinares, además de por pinares y eucaliptos de nueva plantación. En estos parajes abundan las piezas de caza mayor, pues el territorio no en vano es parte de la Reserva del Saja.

En Herrerías se encuentra la Cueva de El Soplao, uno de los atractivos espeleológicos de Cantabria, cavidad descubierta por casualidad en unas excavaciones mineras y que está considerada como excepcional en su ámbito por la calidad y la cantidad de las formaciones geológicas que alberga. La visita, muy bien organizada, comienza en un viejo tren minero para finalizar con un recorrido a pie que permite disfrutar de 4 kilómetros abiertos al público, de los 20 totales. Ya en superficie, la Ferrería de Cades mantiene el recuerdo a la dedicación al hierro de Herrerías en forma de un ecomuseo, inaugurado en el año 2000, en el que se recoge el trabajo de los ferrones. En Cabanzón, por su parte, se mantiene en pie una espléndida torre medieval, con la traza original, que perteneció al señorío de Rábago.

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