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Lliçà d'Amunt

Pasado romano de un municipio con cinco bellas iglesias

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Se tiene constancia de la existencia de Lliçà d'Amunt en el año 987, pero este territorio ya fue ocupado por los romanos, tal como indican los restos hallados de villas, como Ca l'Amell Gros y Santa Justa, donde además se ha localizado un horno de cerámica. En el término municipal se encuentran un total de cinco iglesias. En el núcleo urbano destaca la de Sant Julià, en cuyo alrededor, durante la Edad Media, se creó un área de protección denominada la Sagrera dentro de la cual no se podía delinquir. Las vistas desde la colina cercana son patrimonio de la Iglesia de Sant Baldiri, del año 1727, y un poco más hacia el oeste se encuentra la Capilla de Sant Valerià, documentada desde el siglo X. Ambas se encuentran al pie de dos de los caminos que bajaban de Sant Feliu de Codines atravesando las montañas cercanas.

Entre los cursos de los ríos Caldes y Tenes, en el pequeño valle agrícola de Palaudàries, se halla el conjunto monumental de Sant Esteve de Palaudàries, iglesia ya mencionada el 904 como Palatio Arias. Tiene un gran campanario y una única torre desde la que el rector bendecía las cosechas y conjuraba las tormentas. Y, por último, destaca la iglesia románica de Santa Justa y Santa Rufina, situada al pie de la antigua vía romana que iba de Aquae Calidae (Caldes) a Granularius (Granollers). El municipio cuenta también con varios parajes de gran interés paisajístico, con bosques de encinas y riachuelos como grandes protagonistas.

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