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San Martín de Trevejo

Donde suena el "mañegu"

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En un valle a la sombra del monte Jálama aguarda San Martín de Trevejo, una de las poblaciones extremeñas en las que mejor se ha conservado el patrimonio arquitectónico, lo que le valió ser declarado Bien de Interés Cultural. Sus calles empedradas, –en algunas de las cuales discurre durante todo el año el arroyo de los Arravires–, a las que se asoman casas tradicionales de tres alturas de piedra en la baja y entramado de adobe y madera en las superiores y, en muchos casos, de fachadas que sobresalen a la calle y que se sustentan en vigas rematadas con tozones (representaciones de rostros humanos), son realmente destacables. También lo son las casas señoriales repartidas por el pueblo, como la del Comendador, en la porticada plaza Mayor, donde hay una fuente de finales del siglo XIX y una torre-campanario del siglo XVI, que conserva en el escudo de armas de Carlos V, que dio título de "muy noble y leal" a la Villa. La iglesia de San Martín de Tours, muy cerca de la plaza, es del siglo XVIII. No acaban en sus calles los atractivos de San Martín de Trevejo: hay restos de una calzada romana, varias ermitas, y merece una visita el convento de San Miguel, del siglo XV, el único que se conserva en toda la Sierra de Gata, y que es hoy una hospedería.

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