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San Miguel de Serrezuela

Paisajes de postal desde la prehistoria

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Localidad de unos 130 habitantes junto a la carretera N110, pegada a la frontera provincial con Salamanca y cerca de Piedrahíta. Dista de Ávila 61,4 km.

Se ubica en un tramo alto del valle Corneja, vertiente sur. Hacia el norte linda con  los campos de cultivo en la vega del río, pero en San Miguel predominan los suelos rocosos y cercos de pastizales, junto a encinares y sotos de varios arroyos. Subiendo hacia la cabecera del río comienzan los bosques más tupidos entre dehesas y tierras más altas y accidentadas.

El caserío es pintoresco por su arquitectura popular: cobertizos, corrales y cercas de sillarejo, casonas con dinteles y jambas en ventanas y puerta (a veces labradas), algún tejadillo sobre la entrada, plazuelas, la clásica fuente con pilón, varios pollos de grandes losas para refrescarse en las noches de verano y convivir con los vecinos.

Y una iglesia, dedicada a San Miguel Arcángel, de equilibrados volúmenes, con espadaña y atrio, además de bóvedas de crucería en contraste con los artesonados de par y nudillo. Es de buen sillar en vez del típico sillarejo de las iglesias de aldea. Frene al templo, una reproducción en bronce de un gran verraco vetón, al que bautizaron Toro de la Romarina. El original, de granito, se exhibe en Ávila.

Este testigo prehistórico se suma a otros romanos y visigodos en una zona que aún conserva el atractivo capaz de atraer a tantos pueblos durante tanto tiempo: variedad de recursos de sierra y vega, diversidad vegetal y animal, microclima de valle y abundancia de agua.