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San Vicente de Arévalo

La patria chica del escultor

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Localidad de algo menos de 200 habitantes situada a 47,4 de Ávila y 13,7 de Arévalo. Se emplaza en plena Moraña pero no solo está rodeada de llanura cerealista. Al contrario, al sur linda con varias manchas de pinar y al este, junto a Villanueva de Gómez, comienza una de las extensiones de pino resinero más amplias de la provincia, que se prolonga junto a los ríos Arevalillo (cauce transitorio) y Adaja hasta Arévalo, unos 20 kilómetros en dirección norte.

Muestra algunas casas de arquitectura tradicional morañega, con cuarterones de tapial encalado y encintados en ladrillo visto, y la iglesia de Santa María de la Asunción conserva artesonados de madera y tribuna a los pies (elementos característicos de la comarca, herederos de la maestría artesana mudéjar).

Pero su templo más popular está fuera del caserío: la ermita del Cristo de los Pinares, que guarda una talla homónima y románica, del siglo XII, no solo venerada en los alrededores sino en buena parte de la comarca. Por eso a mediados de septiembre recibe la romería más multitudinaria de la zona, y seguramente de las más pintorescas: la talla que sale en procesión lleva racimos colgando de los brazos y se aúpa a los niños pequeños para que los recojan o reciban la bendición (en algún otro pueblo de los alrededores conservan una versión parecida de romería, con rosquillas en lugar de uvas).

El paisaje en torno a la ermita también merece la procesión. Se sitúa junto al valle excavado por el río Arevalillo, una de las pocas zonas onduladas e irregulares en una tierra de llanuras perfectas, sin apenas repechos.