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Soto y Amío

Ecosistema protegido en los valles de Omaña y Luna

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Las referencias documentales de la localidad aparecen, en la catedral de Oviedo, durante los siglos IX y X denominando Ameo a la localidad que formaba parte de su jurisdicción. La expansión de los reinos cristianos con el inicio de la Reconquista, consolida la población en estas tierras que se encuentran en la falda de la cordillera cantábrica en su primera toma de contacto con la meseta.

Si bien desde el periodo prerromano ha habido asentamientos en ellas (sus castros apenas son visibles hoy) y durante la llegada del Imperio Romano se extrajo de las cuencas de sus ríos metales preciosos y diversos minerales, fue la llegada de los monasterios, en este caso impulsados por el obispado de Oviedo, lo que consolidó las nuevas poblaciones.

Los cereales y las hortalizas, la madera de sus bosques de roble y sus pastizales han dado sustento a sus habitantes durante cientos de años. Fue en los siglos XIX y XX cuando la minería de carbón y las canteras de producción de áridos trajeron una nueva edad de oro a esta zona del norte de León.

La tierra de los valles de Omaña y Luna, ríos trucheros alrededor de los cuales se encuentra un extraordinario ecosistema, fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2005.

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