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Villamayor de Campos

Lagunas y palomares

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El barro y el adobe conforman la arquitectura más característica de este pueblo de poco más de 300 habitantes que pertenece a la Tierra de Campos y que se encuentra a 56 kilómetros de la capital. Situado en una llanura muy fértil, a orillas del río Valderaduey, su término cuenta con varias lagunas. Esto ha hecho que exista un gran número de palomares rectangulares y circulares, unos restaurados y otros no, muy populares en la comarca. De hecho, según cuentan sus habitantes, Villamayor ha sido siempre conocido como ‘El pueblo de los palomares’. Dos kilómetros antes de llegar al pueblo también pasa el que es conocido como Arroyo Bustillo o arroyo ‘Ahogaborricos’, afluente del Valderaduey.

El casco urbano cuenta con dos iglesias. La de San Esteban, que posee una de las mejores armaduras mudéjares de la provincia (del siglo XVI) y que, desde 2012, alberga el Centro de Interpretación de la Carpintería de lo Blanco, gestionado por la Asociación de Amigos de San Esteban. También está la parroquia de Santa María del Castillo, de aires renacentistas y retablo rococó, que recibe este nombre por la proximidad que tenía con una antigua fortaleza de la localidad. Merecen una visita sus dos ermitas, la de la Virgen del Socastro y la de la Vera Cruz.

Una de sus fiestas más populares se celebra a primeros de mayo, cuando se baja la Virgen hasta la parroquia, donde se celebra una misa. Tras devolverla a su ermita de nuevo, se organiza una multitudinaria merienda en las bodegas de la zona, agrupadas en el paraje del Teso de las Bodegas. Sus portadas y zarceras de curiosas formas dibujan un singular paisaje en el que destacan los rojizos senderos.

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