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Villaveza de Valverde

Un valle encantado

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Apenas un centenar de personas habitan esta localidad zamorana, que forma parte de la Comarca de Benavente y Los Valles. Su pequeña iglesia restaurada en el siglo XVI, con su espadaña típica, se alza en el centro. Guardan su puerta –y el retablo barroco principal, de un dorado reluciente– dos bancos de piedra. Y enfrente, la vigila una plazoleta con ocho plátanos que crecen buscando sombra. En uno de sus extremos hay una fuente con dos caños de agua siempre fresca, protegida en su parte alta por la figura de un perro, punto de reunión habitual de sus habitantes, que califican el líquido cristalino como “doblemente santo”.

Tiempo atrás, en este mismo punto se alzaba una ermita que fue derribada para construir otra apenas unos metros más adelante. El oratorio merece una visita, no por su arquitectura (que data de 1950), sino por una hermosa imagen gótica de Cristo en la cruz, probablemente cincelada en el siglo XIV, que hay en su interior. A pesar de su tamaño, hay otro edificio religioso en el pueblo, la iglesia parroquial del siglo XVI, emplazada en una posición más alta desde donde se puede ver todo el valle. El templo está rodeado por varias bodegas excavadas en la tierra.

El humilde pero fuerte ladrillo es el material que conforma la arquitectura local. Dentro de los confines de algunas de sus residencias crecen vistosas hortalizas que, junto con los maizales, conforman la riqueza del pueblo.

Uno de los mayores atractivos que posee es el paso del río Castrón, cruzado por un puente, en cuya fértil hondonada está emplazado el pueblo. La zona, rodeada de embalses, como los de Agabanzal, Cernadilla y Valparaíso, es frecuentada por los turistas, que disfrutan del cobijo de los sauces llorones, los pinos piñoneros y las encinas de esta planicie verde.

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