Las calles de Albalate del Arzobispo se convierten en escenarios de pasado al revelar sus más ocultos secretos. Pese a que las viviendas cambian y las fachadas varían con los años, aún existen restos del antiguo legado en dos barrios tradicionales de la villa. Por un lado, la judería conserva su espíritu en los adarves, en las calles estrechas y en los callejones. Resulta interesante atravesar el arco de Cantón Curto o pasear por el Cantón de Jesús, que constituyen dos de las vías más representativas, para descubrir su enigma. Al otro lado de la plaza de la Iglesia se extiende la morería. Se trata de un lugar en el que habitaron los musulmanes durante el dominio cristiano. Con el paso de los años, fueron adoptando las costumbres cristianas, pero aún hoy quedan retazos en los tapiales o adarves que remiten a imágenes lejanas de barrios de la ciudad de Fez. La calle Tremedal o Caldereros sobresalen dentro de este lugar emblemático. Es curioso que por esa zona también se encuentre el arco de Santo Domingo que alberga una capilla cristiana. La judería y morería de Albalate del Arzobispo mantienen la esencia de dos espacios con fuerte sabor popular.