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Un sistema 'inteligente' regula los semáforos para evitar atascos

Informáticos de la Universidad de Málaga, en colaboración con la Universidad Nacional del Sur (UNS) en Bahía Blanca (Argentina), han diseñado un sistema 'inteligente' que permite controlar la red de semáforos de toda una ciudad. Este es el primer trabajo que toma en consideración los patrones de tráfico del núcleo urbano en su conjunto y propone un plan de ciclos de semáforos adecuado para evitar atascos y reducir emisiones contaminantes.

Los estudios realizados hasta la fecha, se habían concentrado en solucionar problemas en zonas concretas, horarios y semáforos limitados, cruce a cruce. Sin embargo, el sistema inteligente de regulación de semáforos llamado 'Optimal Cycle Program of Traffic Lights With Particle Swarm Optimization', es la primera que contemplan la red de semáforos de toda la ciudad.

Combinación de parámetros

El sistema incluye como variables los numerosos vehículos, de diversos tipos que circulan a diario, las señales, los límites de velocidad de las vías, etcétera. Combina los parámetros y los traslada a un simulador, donde se observan todos a la vez de manera dinámica.

Una de las novedades del proyecto es la metodología utilizada para el control de los semáforos. Denominada Particle Swarm Optimization (PSO) es una técnica inspirada en los movimientos de las bandadas de pájaros durante sus migraciones. Estos patrones se trasladan a un modelo computacional de gran potencia que permite combinar multitud de variables para recrear los eventos que rodean a la movilidad urbana en un mismo momento, por ejemplo, una hora punta.

Los sistemas de semáforos del futuro serán "inteligentes".
Los sistemas de semáforos del futuro serán "inteligentes".

Mejora de los resultados

Los expertos reproducen la ciudad trasladando los cálculos matemáticos a un simulador de tráfico microscópico: analiza cada coche, a qué velocidad va, cuántos gases contaminantes está emitiendo, etcétera y de con los datos obtenidos se logran mejoras cuantitativas tanto en el número de vehículos que llegan a su destino de forma fluida, como en el tiempo total de viaje. A estos beneficios para los ciudadanos, se suman los medioambientales, ya que se reducen las emisiones contaminantes.

Los resultados del estudio se han probado con semáforos de dos grandes áreas metropolitanas: Málaga y Bahía Blanca en Argentina, y en ambos casos, tanto en la ciudad americana como en la europea, se ha logrado mejoras cuantitativas.

Varios ayuntamientos de ciudades nacionales e internacionales, así como empresas relacionadas con las denominada Smart cities (ciudades inteligentes) ya se han interesado en el estudio para incorporar sus resultados en centros de control de tráfico.