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Qué ver en Soportújar, el pueblo de las brujas en Granada

Una Alpujarra aterradoramente divertida

29/11/2023 –

Actualizado: 19/10/2022

Fotografía: Alfredo Cáliz

Brujos y brujas. Así se han conocido desde hace siglos a los habitantes de Soportújar, un mote despectivo ideado por los demás pueblos de la Alpujarra granadina desde que la Santa Inquisición sentenciara a una de sus mujeres a cadena perpetua por sus supuestas prácticas esotéricas. Hoy, este apelativo es orgullo de sus 290 habitantes, que han conseguido revitalizar el pueblo y salvarlo de la despoblación gracias a un proyecto que llena sus calles de malvadas brujas, dragones terroríficos y otros seres mitológicos que ponen los pelos de punta a niños y mayores.

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Es octubre y el calor estival se resiste a abandonar la Alpujarra de Granada. José Antonio Alonso busca una sombra a la entrada de Soportújar para reunir al grupo que le acompañará en una visita guiada por el conocido pueblo de las brujas y que, en vísperas de Halloween, vive uno de sus mejores momentos.

El pueblo de Soportújar
Situado a 1.000 metros, Soportújar es un balcón a las Alpujarras.

José es uno de los jóvenes que ha regresado al pueblo hace un año gracias al Proyecto Embrujado que el Ayuntamiento puso en marcha en 2009. Con 24 años, creó 'Descubriendo Soportújar' y hoy se dedica en cuerpo y alma a presumir de la magia de su tierra. Su gracia al hablar, su elocuencia y las anécdotas personales de alguién criado en estas calles laberínticas embrujan a sus oyentes más pequeños desde el primer momento. Seguimos sus pasos por un recorrido que da escalofríos.

Letras de Soportújar
Soportújar también tiene sus letras.

1. La cabeza de la bruja Baba Yagá

El primer personaje de la visita promete alguna que otra pesadilla. Es la cabeza de Baba Yagá, la temible bruja de la mitología eslava que devoraba sin piedad a los niños. La figura es de Ángel Vera, escultor de Órgiva, y muestra un rostro huesudo, arrugado, de ojos brillantes, nariz aguileña y semblante malhumorado. Ella es la que da la bienvenida al pueblo.

La cabeza de la bruja Baba Yagá
La Cabezona, así conocen a la cabeza de la malvada bruja Baba Yagá

"Esta malvada bruja rusa, a la que aquí conocemos como la cabezona, habita en una choza sostenida sobre dos grandes patas de gallina que también se encuentra en el pueblo", anuncia José. "Dicen que los niños que más le gustan para merendar son los menores de 9 años", bromea el guía ante el sobresalto de varios chiquillos al oir sus palabras.

Exterior del Museo de las brujas
El museo abrió sus puertas en junio.

2. El Centro de Intepretación de la Brujería

A pocos pasos de la cabezona, se encuentra el Centro de Interpretación de la Brujería. Abierto hace cuatro meses, sus salas son un buen lugar para que los niños descubran algunos datos curiosos sobre pócimas y hechizos, aquelarres y mantequeros, conocidos también como los “hombres del saco”. Dedican un espacio a las pinturas negras de Francisco Goya, y hay incluso quien se atreve a probarse alguna de las terroríficas máscaras que encontramos en su interior. Es también un buen lugar donde conseguir un mapa del pueblo con los puntos imprescindibles a visitar.

El museo de la brujería
Las pinturas negras de Goya, en una de las salas del museo.

3. Mirador y Fuente de las Brujas

Llega uno de los iconos de Soportújar: la Fuente de las Brujas, una de las primeras figuras en instalarse en el pueblo cuando arráncó el proyecto hace 15 años. Se encuentra en la plaza principal, rodeada de terrazas que apuran el buen tiempo otoñal y anuncian décimos para la Lotería de Navidad. Varios peldaños conducen a un gran balcón-mirador asomado a las huertas y colinas que rodean esta localidad situada a 1.000 metros de altura.

Fuente de las Brujas
Fuente de las Brujas, el icono del pueblo.

Es aquí donde José aprovecha para contar la relación de Soportújar con la brujería. Un poco de historia nunca viene mal: "La comarca donde nos encontramos fue el último sitio de la Península Ibérica donde vivieron los musulmanes. Aquí aguantaron hasta 1571, hasta que Felipe II terminó por conquistar estas tierras", empieza a narrar.

Fuente de San Antón
La Fuente de San Antón, también rodeada de brujas.

"Tras la conquista y la expusión de los moriscos, los pueblos quedaron vacíos. Para el repoblamiento de las Alpujarras llegó gente del sur de la Corona de Castilla, excepto en Soportújar, que se llenó de gente del norte, de Galicia sobre todo. Ellos trajeron una cultura pagana, unas lenguas desconocidas y unas prácticas curanderas nunca vistas. Los pueblos de alrededor decían que no eran buenos cristianos, lo que llegó a oídos de la Santa Inquisición, que acabó condenando por brujería a una mujer llamada Cecilia Monsia. Desde entonces comenzó nuestra fama de brujas y brujos", termina de relatar. Un hecho histórico que se menciona en el libro Santos mártires de las Tahas y pueblos de la Alpujarra de Granada, de Antonio Álvarez Pérez (2015).

Fuente de las Brujas
La fuente se encuentra en un mirador.

La fuente tiene una especie de poder hipnótico: todo el mundo quiere fotografiarse con ella. Los mayores se colocan sonrientes entre la anciana y la joven, que preparan nuevas pócimas en su olla entre conjuros y sortilegios. Mientras, los niños juguetean con el agua que brota de la fuente y tiran alguna que otra moneda.

Ventana decorada
Los balcones y ventanas del pueblo están llenos de detalles brujos.

4. La Fuente del Dragón y el Pozo de los Deseos

El paseo continua entre las callejuelas y cuestas del pueblo, que no son pocas. José pone dirección a la Fuente del Dragón, entre tiendecitas de souvenirs decoradas con telas de araña, cofres sangrientos, murciélagos, brujas a tamaño real y otros muchos seres que dan yuyu. Las fachadas del pueblo, antes blancas, mantienen la huella marrón de la intensa calima del Sahara que tiñó los cielos de polvo el pasado mes de marzo. "Poco a poco volveremos a ser uno de los pueblos blancos de la Alpujarra", señala el joven esperanzado.

 Pozo de los deseos
¿Te atreverás a asomarte al Pozo de los deseos?
Pozo de los deseos
Cuidado, que viene el susto.

Cerca se encuentra un pequeño patio que alberga el Pozo de los Deseos. Nadie se resiste a asomarse al fondo. Cuidado, que aquí hay susto. A pocos pasos, otra de las figuras preferidas por los visitantes: la Fuente del Dragón, antes de San Roque. Los niños la miran con cautela, los más pequeños lloran cuando sus padres intentan colocarles justo debajo para la foto; otros se entretienen con los peces que hay en el agua, mirando de reojo su temible rostro de dientes afilados y garras puntiagudas.

Fuente del Dragón
La temible Fuente del Dragón

José señala el cartel que hay encima de la fuente y que habla de las propiedades afrodisiacas del agua. "No os creáis nada, esto se puso para hacer un broma ya que el agua le sale del pitillo al dragón. No sería la primera vez que veo a la gente llenar sus botellas de agua pensando en sus poderes milagrosos", confiesa entre risas.

5. Calle Zanjilla, Calderos mágicos y Escoba voladora

El paseo por Soportújar promete más sorpresas, como la calle Zanjilla, famosa en el pueblo por ser la calle más estrecha de Andalucía ("y de España, aunque esto no está probado"). Mide 48 centímetros en el punto más estrecho y 20 metros de largo, y lo recomendable es cruzarla en fila india. A la salida, nos topamos con los calderos de las brujas, olvidados en el suelo, para después llegar a la gran escoba, con su gato negro vigía en uno de los extremos de su gran palo de madera.

La escoba de la bruja
La escoba que una bruja despistada olvidó en el pueblo.

Situada en unas escaleras, dicen que se la dejó abandonada una bruja despistada y que puede llevarte a lugares mágicos. Los poses para fotografiarse con ella son de lo más variopinto, hay quien se sienta en su palo, simplemente la rodea o quien se tumba agarrándose a ella como si en cualquier momento echara a volar.

 Calle Zanjilla
La calle Zanjilla alcanza los 48 cm en su punto más estrecho.

6. La Serpiente maléfica y la Araña tejedora de sueños

Seguimos callejeando entre las casas encaladas hasta llegar al soportal Cobertizo de cuyas paredes sobresale una gigantesca serpiente. Los padres colocan a los chiquillos bajo sus amenazantes colmillos para hacerles la foto de recuerdo con el móvil. Aunque algunos se resistan... José aprovecha la sombra del soportal para contar el origen del nombre de Soportújar, que hace referencia a esos mismos tinaos de cañizo que abundan en la arquitectura de este pueblo ubicado en la cara sur de Sierra Nevada. "Nada que ver con soportar a las brujas, como me sugirió una vez una niña", dice como anécdota este joven de 25 años.

Serpiente malvada
Bajo los famosos soportales del pueblo, aparece la malvada serpiente.

Otro animal, esta vez un temible arácnido de grandes dimensiones. Es la Viuda Negra, encaramada sobre un muro de piedra, sus largas patas parecen alcanzarte cuando pasas a su lado. Cuidado, no vaya a ser que teja una tela de araña gigante y no puedas escapar de sus espeluznantes garras.

La araña malvada
Si te dan miedo las arañas, mejor no pases por aquí.

7. La Casa de Baba Yagá y la Fuente del Vino

Es sin duda una de las esculturas más llamativas de la ruta: la casa de Baba Yagá. Fiel a la mitología eslava y a los cuentos rusos que la describían, esta casa de madera se levanta sobre dos enormes patas de gallina. Creada por Ángel Vera, mide 5 metros de alto y puede verse desde dos perspectivas: a pie de pata, o desde lo alto, camino a la Casa de Chocolate de Hansel y Gretel. La obra fue terminada a principios del 2020.

La casa de la bruja
La casa de la bruja Baba Yagá

Pero antes de subir, llama la atención la Fuente del Vino que hay a su lado. Aunque poco tiene que ver con las brujas, sí es importante dentro de la cultura popular del pueblo, ya que de sus cuatro chorros brotaba vino -hace 20 años- cuando celebraban las fiestas. Lánzate a adivinar el acertijo que propone, un bonito homenaje al mundo de la uva.

Fuente del vino
Antiguamente de estos chorros salía vino.

8. La Casa de Chocolate de Hansel y Gretel

A todo niño le fascina el cuento de Hansel y Gretel, esa idea de encontrar una fastuosa casa fabricada completamente de chocolate, chuches, galletas y gominolas; de lanzarse a ella y llenarse los carrillos de dulces hasta que duela la panza, y sin padres... Si bien la parte de la bruja no gusta tanto, es un cuento siempre atrayente para los más pequeños. Y por ello, no podía faltar en Soportújar, aunque mejor no pegarle un bocado, no es comestible.

Casa de chocolate da Hansel y Gretel
La casa de chocolate da Hansel y Gretel

"Lleva año y medio y es lo último que se ha sumado al proyecto Embrujo. La idea es convertirla en una tienda de souvenirs", confiesa José, que anima a sus oyentes a descubrir un intruso entre las golosinas de la casa, y que no desvelaremos aquí para no quitar emoción a la visita.

Casa de chocolate
¿Qué estará planeando la bruja?

9. Las fachadas

Durante el paseo levanta bien la vista, porque las fachadas y balcones de Soportújar aguardan muchas otras sorpresas. Desde las piernas de la bruja Filomena que tras salir de fiesta con su escoba se estampó contra una pared, a grandes libélulas de colores, o siluetas de brujas volando. Los vecinos exhiben en sus balcones espantosos personajes, largas escobas de paja seca, espantapájaros e incluso esqueletos de pequeños animales que por la noche parecen cobrar vida. Y eso sin hablar de la gran cantidad de gatos que merodean por las calles... ¿serán de las brujas?

Baúl de una tienda
La decoración de las tiendas es terrorífica.
Puerta pintada
Fíjate bien las puertas, sus pinturas asustan.

La brujería también está presente en los escaparates de las tiendas, en el interior de los restaurantes o en los patios de vecinos, donde las macetas y hasta los números de las casas se mimetizan con la magia. Atento a las puertas de los callejones, puede que te lleves algún que otro susto inesperado.

Piernas de una bruja en una pared.
No hay que perder detalle a las fachadas del pueblo.

10. Templo budista de O Sel Ling

Aunque el budismo no tiene nada que ver con las brujas, hay que destacar que en Soportújar se encuentra O Sel Ling, el primer templo budista abierto en España. Y eso ya es motivo de visita. Situado a 1.600 metros de altura -a 3 horas caminando o unos 25 minutos en coche desde el pueblo-, este centro de retiro se inauguró en 1980 y significa "Lugar de la Luz Clara". Sus vistas sobre la Alpujarra son de postal.

Buda azul
En el pueblo conocen a este buda azul como el pitufo.

Fue en este templo donde el lama Zopa identificó con tan sólo 14 meses a Osel Hita Torres como reencarnación del lama Yeshe. "El niño granadino nacido en Bubión se crió hasta los 18 años en el Tibet", cuenta José. A esa edad renegó de su educación tibetana y hoy es director de cine.

11. Bonus track gastronómico: el plato alpujarreño

Si hay que pasar miedo, mejor con el estómago lleno. Para ello proponemos probar recetas de la tierra como el famoso plato alpujarreño. Hecho con patatas a lo pobre, lomo de orza, longaniza, morcilla, jamón serrano y dos huevos, su origen nos lleva hasta Capileira. Se trata de un plato contundente que sienta fenomenal tras las subidas y bajadas por las cuestas del pueblo.  

Plato alpujarreño.
Así es el plato alpujarreño.
Sopa alpujarreña
La sopa de ajo y almendra alpujarreña.

Lo mismo que la sopa de ajo y almendras, también típica de las Alpujarras y muy reconfortante en días fríos. Dos buenos sitios para degustarlos son la 'Taberna Romero', cerca de la plaza y la Fuente de las Brujas; o 'El Correíllo', junto a la Escoba mágica. Una parada necesaria entre ricos platos locales para reponerse de todos los sustos vividos.

Taberna Romero
La Taberna Romero, un buen sitio para calmar el hambre (y el miedo).

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