Nos abrigamos y... ¡a divertirse!

A la nieve sin esquís

Se acabaron las excusas. Las pistas de esquí ofrecen tantas actividades sin necesidad de deslizarse por la nieve con esquís o tablas de snow que será difícil buscar una buena razón para quedarse en casa o tomando algo en la cafetería. Solamente será necesario usar ropa cómoda de abrigo y prepararse para disfrutar de un día en la nieve. Con quién prefiramos divertirnos será cosa de cada uno, pero estamos seguros de que incluso los más inseguros terminan queriendo repetir y, quién sabe, atreverse a ponerse unos esquís al final del día.

Cerler, motos de nieve, bicicleta de montaña y senderismo

La estación de esquí de Cerler se encuentra en un lugar tan idílico que incluso los más adictos al deporte rey del invierno querrán hacer un descanso y caminar en vez de descender a toda prisa por sus pistas. En la misma estación podemos alquilar motos de nieve pero además, este pequeño pueblo se encuentra en el valle de Benasque, con un rico patrimonio cultural y unos ibones espectaculares hasta los que merece la pena hacer una ruta de senderismo.

 

Cerler, motos de nieve.
Cerler, motos de nieve.

 

Formigal, carreras de trineos, descenso con flotadores y relax en un spa

Nadie se sentirá fuera de lugar en Formigal. Ni siquiera quienes piensan que “hacer cuña” es caminar con tacones. Una de las estaciones más famosas de los Pirineos aragoneses ofrece tantas actividades que nos dará pereza incluso relajarnos en Aguas Limpias Spa. Antes de eso hay que deslizarse por las pistas con flotadores gigantes, ganar a nuestros amigos en una carrera nocturna de trineos tras cenar o tratar de no reírnos mientras imitamos a una serpiente bajando en trineos unidos entre sí.

Formigal, bajada en trineos.
Formigal, bajada en trineos.

 

Sierra Nevada, tapas, sí, pero también trineos y alfombras voladoras

Una de las estaciones más completas es la de Sierra Nevada. Y aunque nos cueste decir no a una mañana de tapeo por Granada, una vez conozcamos todo lo que hay por hacer en la estación, lo que nos va a costar va a ser bajar de la montaña. Cuesta imaginarlo, pero aquí hay una montaña rusa por la que recorrer los 550 metros que tiene de descenso usando un trineo que va sobre raíles. Y seguro que a los papás no les supondrá mucho trabajo encontrar canguro para sus hijos mientras ellos esquían, ya que los adultos disfrutarán tanto o más bajando por los toboganes subidos a unas alfombras especiales.

Sierra Nevada, montaña rusa.
Sierra Nevada, montaña rusa.

 

Grandvalira, las raquetas también son para caminar

Andorra es otro de los paraísos para los esquiadores. Pero también lo es para hacer compras, para saber qué se siente durmiendo en un hotel iglú o pasear en un trineo arrastrado por perros. Pese a encontrar actividades para todos, no podemos perdernos el realizar una excursión con raquetas de nieve. Si lo que necesitamos es descargar adrenalina pero nos asustan las grandes pendientes de las pistas, lo mejor es una carrera en karting sobre hielo. Muy importante es perder el miedo al frío, sobre todo en Andorra, ya que aquí encontramos el mayor centro de agua termal de montaña de Europa.

Grandvalira, paseo con raquetas de nieve.
Grandvalira, paseo con raquetas de nieve.

 

Baqueira Beret, mucho por hacer

Situada en plena Val D’Aran, en los alrededores de esta estación es más que improbable que pese a no gustarnos esquiar nos aburramos. Hay actividades para los más atrevidos, como rafting, barranquismo o escalada y para quienes busquen un paseo tranquilo por ejemplo por las calles de Artíes, un impresionante pueblo de estilo típico pirenaico. Sin olvidarnos de los niños, que disfrutarán como tales en Aran Park conociendo la fauna y flora autóctona del lugar. Aunque seguro que también querrán ir al Parque de Aventuras Naturaran, que cuenta con un trazado de tirolinas especialmente diseñado para ellos.

Val d'Aran.
Val d'Aran.

 

Y además….

Estemos en la estación que estemos y si nos entran sudores solo de pensar en colocarnos unos largos esquíes en nuestros pies, siempre podemos agudizar el ingenio, llevar con nosotros un pequeño trineo o unas bolsas y ver quién baja más rápido, hacer un concurso de muñecos de nieve, tomar un chocolate caliente en las cafeterías de las pistas mientras revisamos las fotos de las mejores caídas que habremos tomado de nuestros acompañantes o hacer una guerra de bolas de nieve.

Guerra de bolas de nieve.
Guerra de bolas de nieve.