CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN (JAÉN)

5 cosas que no te imaginas de la Catedral de Jaén

La Catedral de Jaén vista desde el Cerro de San Catalina.
La Catedral de Jaén vista desde el Cerro de San Catalina.

Jaén, la gran desconocida de Andalucía, tiene mucho de lo que presumir. Por ejemplo, de su catedral. No solo porque sea uno de los mejores ejemplos del Renacimiento o esté rodeada de balcones; sino porque bajo sus muros (y siete llaves) se salvaguarda uno de los rostros más antiguos de Jesús. Su órgano cuenta batallas de guerra y sus pasillos son testigos de fantasmas que deambulan cuando cae la noche. Junto a Vicente Barba, arqueólogo y guía turístico de la ciudad, te damos cinco buenos motivos para que te animes a descubrir la catedral de la Asunción de Jaén.

1. Es la única catedral de España rodeada de balcones 

La plaza de Santa María es un buen comienzo para descubrir la peculiar arquitectura de la Catedral de la Asunción, en Jaén. Merece la pena levantar la vista hacia sus dos torres gemelas renacentistas o su balaustrada, sobre la cual se disponen nueve grandes esculturas de apóstoles, santos y evangelistas. Aunque lo que realmente llama la atención de esta obra de arte son sus balcones. "No hay otra catedral igual en España", cuenta Vicente. "Si le quitáramos las torres y las referencias religiosas estaríamos ante un palacio", asegura. 

La catedral de Jaén sirvió de inspiración a otras catedrales que se levantaron en países como México, Perú o Colombia.
La catedral de Jaén sirvió de inspiración a otras catedrales que se levantaron en países como México, Perú o Colombia.

Solo en la fachada principal se cuentan nueve balcones, aunque en total tiene 62 (27 exteriores y 35 interiores, además de más de 100 ventanas). "Tiene balcones en todo su perímetro, tanto por dentro como por fuera y eso la hace única". Todos conectados por un pasillo central que rodea por completo el templo y por el que el público puede transitar sin peligro, alcanzando así unas vistas hacia el interior que muestran una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados. Igual hacia el exterior, donde los tejados bajos de las casas dan paso a campos de olivos en el horizonte.

Los balcones de la catedral se construyeron para poder mostrar el Santo Rostro a los fieles.
Los balcones de la catedral se construyeron para poder mostrar el Santo Rostro a los fieles.

¿Por qué se construyó así? "La catedral es en sí misma un gran relicario donde se guarda el Santo Rostro", responde Vicente, cuya labor como arqueólogo le ha llevado a excavar gran parte de la ciudad. "Antiguamente, cada viernes Santo y 15 de agosto –fiesta de la Asunción de la Vírgen– se asomaba la reliquia por los balcones, uno a uno, por el interior y el exterior, para que todos los fieles pudieran verla. Se bendecía así al pueblo y al campo", añade, mientras recuerda que el 15 de agosto se siguen cumpliendo la tradición. "Fíjate bien, sobre el balcón central de la fachada se representa el Santo Rostro dentro del escudo", señala.

2. Guarda uno de los rostros más antiguos de Cristo

Ese Santo Rostro, que determinó la existencia de los balcones en la catedral, se guarda bajo una caja fuerte de máxima seguridad con siete llaves en la Capilla Mayor. "Cuentan, que de camino al calvario, la Verónica dió a Jesús un paño para enjugarse el sudor y las lágrimas. Su cara se quedó impregnada en la tela que se dobló en dos. Al estirarla, vieron que el rostro se había reproducido en las dos partes del paño, de modo que lo cortaron en dos. Uno de ellos se guarda en el pueblo de Santa Faz, en Alicante; el otro en la Catedral de Jaén", dice orgulloso este soriano que lleva más de 30 años viviendo en Jaén.

El marco que rodea la imagen lleva 191 rubíes, 193 diamantes y 210 esmeraldas.
El marco que rodea la imagen lleva 191 rubíes, 193 diamantes y 210 esmeraldas.

No se sabe muy bien quién la trajo de Roma hasta Jaén. "Se dice que fue el primer obispo de la ciudad, aunque también cabe la posibilidad de que fuera el propio rey Fernando III el Santo, como reclamo para atraer fieles al nuevo territorio conquistado, un lugar peligroso donde los musulmanes merodeaban cerca. Con la reliquia, la catedral se convirtió en un templo de peregrinación y los cristianos comenzaron a habitar la ciudad". Lo que sí se sabe, añade Vicente, es que "se trata de la imagen de Cristo más antigua que tenemos en la Península Ibérica. Se data del siglo V y por sus rasgos parece un icono bizantino".

El Santo Rostro se expone cada viernes en 'El Camarín'. Es tradición besar la imagen.
El Santo Rostro se expone cada viernes en 'El Camarín'. Es tradición besar la imagen.

No hay que esperar al 15 de agosto para poder ver y besar el Santo Rostro. Cada viernes, en la capilla anexa a la catedral conocida como El Camarín, se expone ante el público. "Es tradición venir a besar la Santa Faz todos los viernes. En mi familia ya lo hacía mi abuelo y mi padre", cuenta Vicente, mientras señala a la mujer que se encarga de limpiar el cristal después de cada beso, "una rutina que se empezó a hacer a partir de la gripe aviar".  Tan impactante es la imagen como el marco de oro que la salvaguarda, con 191 rubíes, 193 diamantes y 210 esmeraldas. Frente a ella, otro detalle llama la atención: un lazo de oro y brillantes sobre el marco. "Durante la Guerra Civil, la reliquia se perdió. En los años 40 apareció en París y pudimos recuperarla. Se hizo el lazo con el simbolismo de unión a Jaén con el deseo de que no se volviera a extraviar".

'El Camarín' es una capilla anexa a la catedral donde cada viernes muestran la Santa Faz.
'El Camarín' es una capilla anexa a la catedral donde cada viernes muestran la Santa Faz.

3. Su arquitecto fue un revolucionario y la catedral inspiró a la de México

La catedral de Jaén fue la gran obra maestra de Andrés de Vandelvira, un arquitecto nacido en Alcaraz (Albacete) que logró convertir el templo en uno de los mejores ejemplos puramente renacentistas que existen. Y eso a pesar de que su construcción, que comenzó en el año 1540, se alargó por distintas épocas. "Andrés Vandelvira fue un revolucionario en su época", señala Vicente. "Como Maestro de Obras sentó las bases del proyecto. Era tan bueno, que los arquitectos que le sucedieron apenas modificaron los planos, siguiendo los cánones renacentistas originales. Todo parece hecho en una misma fase, aunque en realidad se tardaron 184 años".

La bóveda baída o de pañuelo fue una invención de Andrés de Vandelvira.
La bóveda baída o de pañuelo fue una invención de Andrés de Vandelvira.

Vandelvira creó nuevas técnicas arquitectónicas como la bóveda baída o de pañuelo –para darle volumen y grandeza a la catedral–, se atrevió a construir puertas y balcones en esquinas, y creó "encajes en la piedra" como el arco que da entrada al Museo Diocesano, que ocupa el antiguo pudridero, y que en arquitectura se conoce como arco Serliano al estilo Bramante. La sacristía y la sala capitular, conectadas por un armario que esconde un pasadizo secreto, son las dos grandes joyas del maestro.

La firma de Andrés de Vandelvira se representa en los bastones inferiores de las columnas.
La firma de Andrés de Vandelvira se representa en los bastones inferiores de las columnas.

"La firma de Vandelvira está por todos lados", anuncia el guía antes de detenerse frente a una de las grandes columnas de la catedral. "Fíjate en la parte de abajo: las estrías de la piedra dan paso a unos bastones. Ese es el sello que aparece en todas sus obras, muchas de ellas repartidas por ciudades Patrimonio de la Humanidad como Úbeda y Baeza". 

La Sala Capitular es una de las joyas de la catedral. A la derecha, el arco de la entrada al Museo Diocesano.
La Sala Capitular es una de las joyas de la catedral. A la derecha, el arco de la entrada al Museo Diocesano.

La labor de este arquitecto renacentista no pasó desapercibida en el Nuevo Mundo. Catedrales como la de Ciudad de México, Puebla, Mérida, Oaxaca o Guadalajara en México tomaron como ejemplo la arquitectura renacentista de Jaén. Lo mismo en ciudades de Perú como Lima y Cuzco; o en la colombiana Bogotá, entre otras. "Todas esas catedrales tienen una fachada similar a la de Jaén, siguen su misma planta tipo salón –de forma rectangular–, y las proporciones renacentistas", detalla este jienense de adopción. "Este es precisamente uno de los argumentos que defiende la ciudad de Jaén para que el momumento sea declarado Patrimonio de la Humanidad".

4. Los tubos de su órgano engañaron a la Legión Condor

El 1 de abril de 1937, seis aviones de la Legión Condor bombardearon por sorpresa parte de la ciudad de Jaén. La catedral fue de los pocos monumentos que quedaron en pie. "Hay fotos en blanco y negro, desde el cerro de Santa Catalina, en las que se ve la hilera de bombas cayendo un poco más arriba de la catedral. Pone los pelos de punta", cuenta Vicente. Ocurrió justo 25 días antes del bombardeo a Guernica, y aunque el de Jaén es mucho menos conocido, se llevó por delante la vida de 159 personas (126 en el caso vasco).

Los tubos con mayor envergadura del órgano simularon ser baterías antiaéreas durante la Guerra Civil.
Los tubos con mayor envergadura del órgano simularon ser baterías antiaéreas durante la Guerra Civil.

Hubo dos razones por las que los alemanes no apuntaron hacia la catedral: la primera fue que dentro del monumento estaban encerrados los presos nacionales. "La elección de este templo religioso como prisión se hizo precisamente para evitar ataques de los enemigos, ya que no matarían a los suyos. Y funcionó". El otro motivo fueron las baterías antiáreas colocadas en la catedral y en la torre del homenaje del Castillo de Santa Catalina, que pudieron evitar un mayor ataque. Lo que no sabía el otro bando es que eran falsas: los republicanos desmontaron el gran órgano religioso para utilizar los tubos de mayor envergadura y simular la artillería contra los ataques aéreos". Seis años después del bombardeo, y con la guerra ya finalizada, el órgano se volvió a reconstruir.

El Altar Mayor está enmarcado por los cuatro pilares centrales del templo.
El Altar Mayor está enmarcado por los cuatro pilares centrales del templo.

5. Su gran mecenas pasó cuatro siglos enterrado en una cajonera

En la Capilla Mayor de la catedral, la misma que guarda con recelo el Santo Rostro, fue el lugar que eligió el obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce para ser enterrado. "Fue el gran mecenas de la época, el obispo que encargó a Vandelvira la obra de la catedral. No todo el mundo podía ser enterrado en la Capilla Mayor, pero él fue una figura muy importante de la época", desvela Vicente. Murió en 1520 y tardó 481 años en cumplir su último deseo. En un primer momento se le enterró donde él siempre quiso, pero en 1635, por motivo de la restauración de la capilla, el cuerpo –que se había momificado de forma natural– se trasladó provisionalmente a la sacristía. Cuando terminaron las obras, el cabildo se negó a que la momia regresara a la capilla, argumentando que el lugar de enterramiento de los obispos era el coro.

Tras las rejas de la Capilla Mayor se puede ver la lápida del obispo por fin enterrado.
Tras las rejas de la Capilla Mayor se puede ver la lápida del obispo por fin enterrado.

La familia de Suárez no estuvo de acuerdo y entró en pleitos contra la Iglesia. Mientras tanto, el cuerpo se guardó insepulto en una especie de arcón de madera en el lateral izquierdo de la capilla durante cuatro siglos, hasta que en 2001 sus herederos pudieron darle finalmente sepultura en una lápida situada en el suelo de la capilla. "Dicen que su fantasma aún recorre los pasillos de la catedral cada noche para contemplar la obra que proyectó junto a Vandelvira", concluye Vicente con voz de misterio.

CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN DE JAEN - Plaza de Santa María, s/n. Tel. 953 23 42 33.

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