Rafting en el río Genil (Benamejí, Córdoba)

A toda velocidad entre océanos de olivos

​  Rafting en el río Genil (Benamejí, Córdoba)  ​
Prepárate para un subidón de adrenalina.

El río Genil, a su paso por la localidad cordobesa de Benamejí, ofrece las condiciones ideales para la práctica del rafting. Una excitante y refrescante oportunidad en un océano de olivos.

A vista de pájaro, el territorio que rodea al municipio cordobés de Benamejí es un olivar inmenso. Miles de hectáreas se extienden hasta el horizonte creando el característico paisaje andaluz. En tierra es difícil saberlo, pero desde el aire también se puede observar una línea que serpentea, parece que de manera aleatoria, por el terreno. Es el cauce del río Genil, que con sus 358 kilómetros de longitud recorre buena parte de los campos de Andalucía desde Sierra Nevada hasta Palma del Río, donde muere en el Guadalquivir.

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Todos se proveen de obligatorios cascos y chalecos salvavidas: en verano el neopreno es lo único opcional y los escarpines son recomendables para ganar comodidad.

Los alrededores de Benamejí tienen las características perfectas para la práctica de un deporte que parece imposible en estas latitudes: el rafting, es decir, el descenso de aguas bravas en balsa. “La primera pregunta, siempre, es: ¿Pero hay agua?”, cuenta Iñaki Arrate, que desde su empresa Salta Ríos ofrece la práctica de esta refrescante actividad en un trayecto de nueve excitantes kilómetros.

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Todo tipo de público se apunta a subirse a alguna de las balsas de ocho plazas -más el monitor- de las que disponen en Salta Ríos.

Para responder la cuestión hay que desplazarse unos kilómetros más arriba. Allí se ubica el ​pantano de Iznájar​, que acumula el agua que el Genil trae desde Sierra Nevada. Durante la temporada estival, sus compuertas se abren para expulsar unos 25 hectómetros cúbicos por segundo para que la agricultura pueda mantener sus cultivos durante la estación más seca del año. Ese caudal es el que permite practicar rafting en una zona donde jamás parecería posible hacerlo.

Los descensos se pueden realizar desde mayo a septiembre, aunque el verano es la temporada alta.
Los descensos se pueden realizar desde mayo a septiembre, aunque el verano es la temporada alta.

El propio Iñaki y sus compañeros quedaron sorprendidos cuando, a finales de los años 90, se acercaron para buscar una zona practicable al descenso. “Nos sorprendimos muchísimo. Por eso lo bautizamos como el "Amazonas de Andalucía”, recuerda Arrate. Su caudal es ideal para el descenso y la ubicación de Benamejí, a menos de una hora de Málaga, Córdoba y Granada, perfecta para llegar desde cualquier punto al corazón de la comunidad andaluza. 

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El cauce del río Genil recorre buena parte de los campos de Andalucía desde Sierra Nevada hasta Palma del Río, donde muere en el Guadalquivir.

Todo tipo de público se apunta a subirse a alguna de las balsas de ocho plazas -más el monitor- de las que disponen en Salta Ríos. El perfil más habitual es el familiar, porque el primer tramo del río es apto para cualquier edad y, a mitad de camino, hay un alto en el camino en forma de embarcadero para que los más pequeños se queden ahí mientras los demás -a partir de 14 años- continúan río abajo.

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Redirigir la balsa por los meandros y hoces del Genil es simple, pero requiere coordinación.

Sobre las embarcaciones también hay turistas extranjeros, grupos de despedidas de soltero o soltera, clubes de deportistas o, hace poco, una chica que regaló la experiencia a su madre, de 75 años. “Es una actividad muy popular, no hacen falta conocimientos técnicos y es divertida para cualquier edad. Además, cuantas más balsas hay en el agua, más entretenido es para todos”, señala Arrate.

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La mayoría de grupos optan por balsas, también hay quienes prefieren subir una piragua para realizar el descenso en solitario.

Los descensos se pueden realizar desde mayo a septiembre, aunque el verano es la temporada alta y, a veces, el período se amplía porque se suelta más agua desde el embalse. La mayoría de grupos optan por balsas, también hay quienes prefieren subir una piragua para realizar el descenso en solitario. “Esto no es el Sella, hay rápidos, pero no es peligroso”, explica el responsable de Salta Ríos, que lleva más de dos décadas descendiendo ríos por todo el mundo, de México a Noruega, de Pirineos a Córdoba.

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A mitad de camino, hay un alto en el camino en forma de embarcadero para que los más pequeños se queden ahí mientras los demás -a partir de 14 años- continúan río abajo.

El divertidísimo paseo por el agua empieza, eso sí, en el restaurante 'Carmona', en la localidad de El Tejar. Es el punto de quedada para, después de un buen desayuno, trasladar a todos los participantes a las instalaciones de la firma de turismo activo en Benamejí. Allí todos se proveen de obligatorios cascos y chalecos salvavidas: en verano el neopreno es lo único opcional y los escarpines son recomendables para ganar comodidad. Un autobús realiza después el traslado hasta la orilla del río, apenas a dos kilómetros.

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La segunda parte del camino es excitante. Y jamás es igual, puesto que el caudal no es nunca el mismo ni los obstáculos naturales repiten ubicación.

Ahí conviene escuchar las indicaciones de los monitores, que ejercen casi de azafatos de avión explicando qué pasaría si la balsa vuelca o cómo reaccionar ante un improbable accidente. También detallan la técnica para remar -siempre en vertical y de adelante a atrás- y cómo agarrar el remo desde la “T” en su extremo superior, así como la importancia de la coordinación entre todos los participantes, quienes ejercen de motor mientras el responsable del grupo hace las veces de timonel. A partir de ahí… toca lanzarse.

El perfil más habitual es el familiar, porque el primer tramo del río es apto para cualquier edad.
El perfil más habitual es el familiar, porque el primer tramo del río es apto para cualquier edad.

Sobre el agua la sensación es difícil de comparar a cualquier otro deporte que se pueda practicar en el interior de Andalucía. La sensación de flotar río abajo, bajo la exuberante naturaleza -higueras, zarzamoras, cañas, adelfas, carrizo y un sinfín de pequeñas plantas- que crece en ambas orillas del Genil es única. La primera parte del trayecto transcurre tranquila, con algún que otro acelerón e incluso algún momento de calma con la posibilidad de darse un chapuzón. No muchos se atreven: no tanto por la rapidez de la corriente o la opacidad del agua como por su temperatura. Suele proceder de las profundidades del pantano de Iznájar y adentrarse en ella corta la respiración, pero también sirve para decir adiós al calor por un buen rato y tomar energías.

Con destreza y bajo las indicaciones de los monitores, todos los grupos llegan divertidos y fatigados al final del recorrido.
Con destreza y bajo las indicaciones de los monitores, todos los grupos llegan divertidos y fatigados al final del recorrido.

La segunda parte del camino es excitante. Y jamás es igual, puesto que el caudal no es nunca el mismo ni los obstáculos naturales repiten ubicación. Redirigir la balsa por los meandros y hoces del Genil es simple, pero requiere coordinación y es el momento de evitar ramas y piedras, así como mantener la dirección adecuada cuando comienzan los rápidos. Éstos nunca son peligrosos, pero sí despiertan la adrenalina. Durante el trayecto las risas son constantes, en buena parte por las explicaciones sobre por qué sitios que tienen denominaciones como “la roca del francés” o “la ola surf” o “los agujeros negros”. El agua salpica y, cuando hay piedras en el lecho del río, la balsa vibra.

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Ya es hora de recoger y marchar a casa. Hasta el día siguiente...

Con destreza y bajo las indicaciones de los monitores, todos los grupos llegan divertidos y fatigados al final del recorrido, donde les esperan con una cámara para realizar una foto de grupo. Entonces, el equipo de Salta Ríos devuelve a los participantes hasta sus instalaciones, más cansados -y más alegres- con la opción de darse una ducha antes de volver a casa.

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Son muchos los que repiten la experiencia.

La inmensa mayoría se queda con las ganas de repetir -muchos, vuelven- y otros se interesan por otras actividades que realiza el equipo de Salta Ríos, como la práctica de barranquismo en río Verde, en la sierra de Almijara, al sur de Granada. A menos de un cuarto de hora, además, se ubica el 'Caserío San Benito' (Recomendado por Guía Repsol) donde disfrutar de recetas caseras de la zona, como la porra antequerana o el flamenquín cordobés. Rico menú para acabar rendidos al centro de Andalucía.