Ruta al puente de El Saltillo (Canillas de Aceituno, Málaga)

El puente que ha revolucionado a la Axarquía

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El Saltillo es uno de los tres puentes colgantes más grandes de España.

Medio centenar de metros han revolucionado una comarca entera. Son los que mide el puente colgante de El Saltillo, recién instalado en el municipio de Canillas de Aceituno, al este de Málaga. Con 78 metros de altura sirve para salvar el río Almanchares: una excusa de vértigo para conocer un territorio con más potencial del que parece a simple vista. Y, de paso, saborear la gastronomía local, con el chivo lechal, la morcilla y las tortas de aceite por bandera.

Una huella junto a un charco puede pasar desapercibida o servir de inicio a una historia apasionante. Como la de un tejón, un mamífero de simpática apariencia que rara vez se deja ver. La ha identificado el naturalista Alberto Escolano nada más emprender una caminata hacia la nueva atracción natural de Málaga.

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No apto para viajeros con vértigo.

Este especialista, nacido en Vélez-Málaga en 1985, lleva casi dos décadas residiendo en Canillas de Aceituno. Es uno más de sus 1.700 habitantes y una de las personas que mejor interpreta su paisaje. "Pocos sitios reúnen como este tanto para ver o disfrutar: desde la huella de la arquitectura morisca a las huertas tradicionales, balates –muros de piedra declarados como Patrimonio Mundial– o una naturaleza con muchísimas especies interesantes", dice Escolano, que hoy nos acompaña para leer el paisaje en dirección al puente de El Saltillo, inaugurado a finales del pasado octubre. 

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Romero en flor, detalle morisco, abejorro y petirrojo en olivo; detalles del camino.

Una de sus primeras páginas ha sido la pisada de un tejón de considerable tamaño. Pero antes le ha dado tiempo a subrayar la herencia morisca del urbanismo de este pequeño municipio y la grandeza del Parque Natural de Sierras de Tejeda, Alhama y Almijara que protege la localidad. Entre callejuelas repletas de macetas, significativas cuestas y unas vistas que alcanzan el Mediterráneo, dos senderos nacen desde el mismo punto. Uno, el que asciende hasta el pico de la Maroma, la cima más alta de la provincia con más de 2.000 metros de altitud. El otro se dirige hacia Sedella, a nueve kilómetros de distancia. "Recuerda que debes contar una excelente forma física", advierte un cartel a su inicio. 

Es uno de los recorridos que conforma la Gran Senda de Málaga, que prácticamente permite recorrer de manera circular todo el territorio malagueño en 35 etapas por espacios protegidos como la Sierra de las Nieves o paisajes tan singulares como el Caminito del Rey. Y este camino es especial porque tiene premio a solo tres kilómetros de su inicio: el puente de El Saltillo, una nueva referencia para senderistas y montañeros de todo el mundo. Y que, debido a las restricciones sanitarias, prácticamente permanece como un tesoro oculto a la llegada de tiempos mejores.

En según qué zonas del paseo se pueden observar diferentes variedades de aves.
En según qué zonas del paseo se pueden observar diferentes variedades de aves.

78 metros de altura sobre el río

La ruta discurre sobre la acequia que tradicionalmente ha surtido de agua al pueblo y sus huertas de ladera sur del parque natural. La primera parte pasea entre hortalizas hasta que se transforman en olivos, muchos de ellos ya sin aprovechamiento agrícola. Los árboles se van mezclando poco a poco con el pinar de reforestación, que se eleva junto a un catálogo casi completo de arbustos mediterráneos que aprovechan la solana del sendero. Del aroma del tomillo, ruda, romero y lavandas a los amarillos de la aulaga –aquí tradicionalmente usada para ayudar a la leña a hornear el pan, al que daba sabor además de calor–. A sus pies nacen una veintena de variedades de pequeñas pero luminosas orquídeas por las que revolotean medio centenar de especies de mariposas, como la macaón, de suave vuelo. Un poco más arriba, herrerillos y carboneros son los discretos reyes de las ramas del bosque. El cielo lo sobrevuelan águilas calzadas, culebreras o perdiceras. 

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Canillas de Aceituno desde las alturas.

"Esta arena se utilizaba antiguamente para limpiar los útiles de cobre, ya que funciona casi como una lija", subraya Escolano mirando de nuevo al suelo y mientras enseña en su mano una muestra del material, surgido de la descomposición de la omnipresente piedra caliza de la zona. Más allá, se fija en un abejorro posado sobre una de las balizas que señalan el sendero o una esfinge colibrí, un insecto con un razonable parecido al diminuto pájaro.

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El puente está construido sobre el cauce del río Almanchares.

Página a página, con cuidado porque el camino transcurre casi permanentemente junto a una ladera de fuertes pendientes, el sendero se va acercando hasta el río Almanchares, que delimita los términos municipales de Canillas de Aceituno y Sedella. Para salvarlo, la etapa de la Gran Senda tenía que tirar del asfalto de la carretera, hasta que el ayuntamiento y la Diputación Provincial aunaron fuerzas para construir el puente de El Saltillo, con permiso de la Junta de Andalucía. "Ahora el camino es mucho más seguro para las personas y, además, se le ha dado mucha más visibilidad a este maravilloso paraje", subraya Juan José López, coordinador de Medio Ambiente y Promoción del Territorio de la Diputación Provincial de Málaga.

Unas estructuras metálicas ayudan a salvar una de las zonas con mayor altura y ejercen de mirador sobre el barranco excavado por el agua, con una panorámica por la que asoma al norte una parte de la Maroma y al sur, más allá del mar, las montañas de África. Desde ahí, unos escalones dirigen, en zigzag y entre pinos por los que corretean las ardillas, hasta el puente, de 54 metros de longitud y a 78 metros de altura. Un coloso con una base de tarima de madera y estructura metálica que se integran en un paisaje de tonos alpinos. Y que, eso sí, no es apto para personas con vértigo. "Su construcción ha sido todo un reto logístico", señala Daniel Calvente, uno de los técnicos encargados de la obra. Los materiales y las grandes estructuras fueron trasladadas hasta aquí en helicóptero. Otras llegaron en mula, al más puro estilo de los antiguos arrieros que cruzaban estas sierras hace no demasiado tiempo. 

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Un camino de tan solo 3 kilómetros.

Turismo y gastronomía

A su alrededor, los pinos se agarran de manera imposible a las paredes calizas. Por ellas transitan con calma ejemplares de cabra montés, una de las especies más simbólicas de este parque natural. Más abajo se esconde otra singularidad de la zona: el sapo partero. Descrito aquí para la ciencia en los años 90, una de sus particularidades es que se echa sobre la espalda los huevos fecundados y, un mes después, deposita las larvas en el agua. El rincón, sin duda, merece la excursión, aunque quienes han participado en su creación recuerdan que esto no tiene nada que ver con una tranquila caminata por el paseo marítimo. "Es una zona segura, pero hay riesgo si no vienes bien preparado o no tienes un buen físico", subraya Juan José López. La montaña siempre se ha de respetar. 

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Molletes de panceta en 'El picota andaluz'.

Desde el puente, una opción es continuar hasta la coqueta localidad de Sedella. Otra, volver de nuevo hacia Canillas de Aceituno. Es la elección de la mayoría de los visitantes. El alcalde, Vicente Campos, cree que la infraestructura va a servir para reactivar la economía local. De hecho, tras la inauguración, los días festivos del Puente de todos los Santos atrajo a cientos de personas. "Parecía que era la feria del pueblo", dice el regidor, que cree que la imposibilidad del turismo en invierno ha permitido dar retoques necesarios al sendero, sobre todo en seguridad. "Ya sabemos la gran repercusión que tiene y tendrá, ahora toca esperar", subraya. 

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Morcilla y chorizo a la plancha, un almuerzo contundente para después del paseo.

El último paso para completar el paseo es disfrutar de la gastronomía local. La tradición manda y lo más habitual es disfrutar del chivo lechal malagueño que aquí preparan al horno dos restaurantes: 'La Sociedad' (Iglesia, 12) y 'El Bodegón de Juan María' (Placeta, 6). Otra opción es acercarse hasta la plaza de la Constitución donde, al pie de la Casa de los Diezmos, se despliega la terraza del bar 'El picota andaluz'. Tapas de chorizo, morcilla o una exquisita morcilla de Canillas, otro clásico en este pueblo, son la base de una carta que también incluye raciones de pescado mediterráneo. 

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Torta típica de aceite artesanal en 'El Mastrén'.

 Para el café, en la panadería 'El Mastrén' (Nueva, 8) elaboran en horno de leña unas contundentes tortas de aceite con almendras, avellanas, nueces, matalahúva, ajonjolí y azúcar que bien merecen un bocado. A un paso se levanta un exquisito hotel de preciosa decoración y habitaciones: 'Olive & Ivy Guest House' (Concejo, 1), inaugurado a finales de 2020. Exquisito campamento base para, por qué no, continuar descubriendo la Axarquía. Ya sea en forma de sendero o, como bien sabe hacer Alberto Escolano, siguiendo las huellas de animales como la garduña, la jineta o el zorro.