HOTELES CON VISTAS A TOLEDO

Una habitación con vistas

Desde la habitación 420, Toledo se presenta impresionante en el horizonte.
Desde la habitación 420 del Parador, Toledo se presenta impresionante en el horizonte. | Manuel Ruiz Toribio

Toledo siempre es perfecto para perderse en las calles de su casco histórico, pero también merece la pena cruzar el Tajo para quedarse hipnotizado con la postal que ofrece la ciudad desde la zona de los cigarrales. Vista desde allí, parece no haber cambiado desde que el Greco la pintara a finales del siglo XVI.

Si hay algo que solo se puede hacer en Toledo, es ver Toledo desde lejos. Un cuadro del que ya diera buena cuenta el Greco a finales del siglo XVI. Sus dos vistas de la ciudad –una de ellas aún se conserva en la capital castellano-manchega, en el museo dedicado al pintor griego– son dos poemas de amor a un Toledo que, desde la otra orilla del Tajo, parece no haber cambiado.

Con esta terraza, el Parador fue el encargado de 'democratizar' las vistas de la ciudad al público.
Con esta terraza, el Parador fue el encargado de 'democratizar' las vistas de la ciudad al público. Foto: Manuel Ruiz Toribio.

Tanto es así que posiblemente sea el único lugar del mundo que ha generado un tipo de edificio, el cigarral, construido con el mero propósito de contemplar la ciudad desde la distancia. Así, al menos, definía estas construcciones el doctor Gregorio Marañón, otro enamorado de la localidad: "Si un cigarral no se parece a ninguna otra suerte de propiedad, no es por la casita encalada, ni por los olorosos y discretos jardines ni por el terreno olivar. Es porque mira a Toledo y porque no sirve para nada más – ¡y para qué más! – que para esto".

Cigarral de Caravantes

Lo cierto es que el origen de estos cigarrales es un misterio. Algunos son antiguos conventos –como el que aún conserva la familia Marañón-, otros han sido, y siguen siendo, casas de recreo y unos pocos han terminado derivando en hoteles con unas vistas inmejorables del casco histórico. Este es el caso del 'Hotel Cigarral de Caravantes'. Un coqueto establecimiento de tres estrellas y 17 habitaciones, cuyo principal atractivo reside en ofrecer una vista lateral de la ciudad, alejada de la postal típica que se toma desde el llamado 'quiosco base' del Valle, parada obligada de todos los recorridos turísticos por la ciudad, o desde otros lugares más conocidos, como pueda ser la terraza de la cafetería del Parador.

La habitación 31 ofrece las mejores vistas de Toledo y de los propios jardines del hotel.
La habitación 31 ofrece las mejores vistas de Toledo y de los propios jardines del hotel. Foto: Paz Guillén.

Elegimos la habitación 31, pequeña y simple en la decoración –casi se podría definir como espartana– pero de entre todas la que ofrece la mejor vista desde su terraza, y también del propio hotel y sus jardines. Jardines cien por cien toledanos. Tomillo, adelfas, romero y olivo, mezclado con fuentes para refrescar el ambiente, sofocante en verano.

Como explica su director, Alberto Castro, Caravantes funciona como hotel desde hace algo más de una década y su nombre le viene dado de uno de sus moradores, "un célebre músico toledano conocido como el señor de Caravantes", maestro de capilla en la Catedral allá por el siglo XVIII.

La terraza del café-bar de este cigarral abre de martes a domingo.
La terraza del café-bar de este cigarral abre de martes a domingo. Foto: Paz Guillén.

Para quien no quiera dormir con vistas, pero sí gozar de ellas, este alojamiento es una opción. La terraza de su café-bar abre de martes a domingo y es una alternativa para tomar un café al caer la tarde o una copa llegada la noche. También dispone de restaurante de miércoles a domingo. 

CIGARRAL DE CARAVANTES - Carretera de Circunvalación, 2. Toledo. Tel. 925 28 36 80.
 

Parador de Turismo

El 'Parador de Toledo', abierto en los años sesenta en pleno valle toledano, fue el encargado de 'democratizar' las vistas de la ciudad al público en general, antes solo reservadas a los privilegiados propietarios de los cigarrales.

Salir o no salir; mirar o no mirar; aquí está clara cuál es la cuestión.
Salir o no salir; mirar o no mirar; aquí está clara cuál es la cuestión. Foto: Manuel Ruiz Toribio.

Construido a modo de moderno cigarral, austero en las formas, recibe al visitante con un apostolado de el Greco y una luz tenue que recuerda cuál es el objetivo de estas construcciones: contemplar Toledo. Y es que, sin lugar a dudas, las vistas panorámicas son el mayor tesoro de este alojamiento. Tanto es así, que tomarse un café en su terraza es una cita obligada para todo aquel que se acerque a la ciudad, se aloje o no aquí. La única pega, la falta de jardín.

Para quien decida pernoctar aquí, un consejo: organizar el viaje con tiempo para poder reservar las habitaciones con mejores vistas. En nuestro caso elegimos la habitación 420.

PARADOR DE TOLEDO - Cerro del Emperador, s/n. Toledo. Tel. 925 22 18 50.
Conocer a fondo la ciudad exige una parada obligatoria en la terraza del Parador.
Conocer a fondo la ciudad exige una parada obligatoria en la terraza del Parador. Foto: Manuel Ruiz Toribio.

AC Hotel Ciudad de Toledo

El 'AC Hotel Ciudad de Toledo' es otro de los establecimientos ubicados en lo que podría denominarse la primera línea de cigarrales. Y eso que no es un cigarral en sí, ya que la mayor parte del edificio arrancó en los años 50 del pasado siglo como fábrica de cerámica decorativa a cargo del afamado ceramista Pablo Sanguino. Un origen fabril que se nota en la falta de jardines, pero que se compensa con unas vistas increíbles desde su restaurante y algunas de sus habitaciones.

Y si hay que elegir una, elegimos la habitación 211 y lo hacemos por su terraza, perfecta para desayunar, sentarse a leer o, simplemente, a escuchar las cigarras viendo Toledo, porque en la época estival es lo único que se oye en esta zona 'colgada' al arroyo de la degollada, que desemboca en el Tajo.

La terraza de la habitación 211 da para quedarse a vivir o a mirar.
La terraza de la habitación 211 da para quedarse a vivir o a mirar. Foto: Paz Guillén.

Como hotel, lleva funcionando desde principios de siglo. Es más, "es el primero o el segundo que abrió como tal" tras su escisión de NH, apunta su director, Juan Díez. Dispone de 49 habitaciones y servicio de restaurante, también con vistas, abierto también para los no clientes en horario de cena de martes a sábado.

Un consejo: para evitar sorpresas, especificar en la reserva que se quiere una habitación con vistas, puede subir el precio en torno a 30 euros, dependiendo del tipo de habitación y la temporada, pero merece realmente la pena.

AC HOTEL CIUDAD DE TOLEDO – Ctra. Circunvalación, 15. Toledo. Tel. 925 28 51 25
 

Dormir en una habitación con vistas de postal obliga a alojarse al otro lado del Tajo. Para disfrutar después de la ciudad desde dentro, lo mejor es coger un taxi. Acceder en coche al casco –y aparcar– es cuanto menos complicado, sobre todo los fines de semana.

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