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Arsèguel

El mirador del Cadí y sus acordeones

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Cuando las montañas del Pirineo parecen juntarse de nuevo en el trayecto entre el Urgellet y la Cerdaña y el terreno apenas deja espacio para el curso fluvial del Segre, Arsèguel se erige con orgullo alzando el rostro al sol y a la impresionante mole de piedra de la sierra del Cadí.

El pueblo de casas antiguas de teja árabe y calles empedradas se encarama a un peñasco ofreciendo una silueta recortada sobre las nieves del Cadí, inconfundible. La foto desde el fondo del valle es imprescindible. El pueblo conserva restos de una antigua muralla y, en su entrada, la iglesia de Santa Coloma, de origen románico. Arséguel es el pueblo del acordeón diatónico. Sus gentes han recuperado y extendido con tesón por toda la región el uso y las partituras tradicionales. 

A finales de julio la población alberga un encuentro internacional de acordeonistas de renombre. En la parte baja del pueblo, sobre el río Segre, se conserva intacta una antigua fabrica de lanas acondicionada para la visita. 

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