Blascosancho

Blascosancho

Información turística: 920083301

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Localidad de unos 100 habitantes a 27,7 km de Ávila, cercana al río Adaja.

Aunque es un clásico pueblo de llanura cerealista abulense, de secano, pues, a un tiro de piedra hacia el oeste discurre el río Adaja y junto a él comienza una gran masa de pinares resineros que llega hasta las primeras casas de Arévalo, unos 20 km al norte.

Aunque predomina el ladrillo en la arquitectura tanto civil como religiosa, la iglesia de San Boal Mártir se levantó con sillarejo de piedra y sillares de granito, a juego con la cerca que la rodea y el calvario de tres cruces a las afueras del pueblo. La espadaña sí emplea ladrillo, como tantas otras de los pueblos alrededor. En el alzado destacan especialmente los grandes volúmenes de su crucero, desmesurados en comparación con el resto del templo, además del atrio con tres amplios arcos rebajados al frente y uno lateral. La tradición mudéjar tan arraigada en la comarca está presente en su principal patrimonio puertas adentro: los artesonados de madera en la nave única y un precioso sotocoro.

Cuentan que en la casona palaciega de los Condes de Cerbellón se alojó José Bonaparte el 24 de julio de 1812, dos días después de ser derrotadas las tropas francesas en la batalla de Los Arapiles, Salamanca. Aquel fue uno de los primeros reveses militares importantes para su hermano Napoleón. Reemprendida la marcha, cuando precisamente se dirigía hacia las posiciones francesas para reforzarlas con infantería y caballería, José recibió la noticia. Qué hizo, pues volver grupas y pernoctar de nuevo en Blascosancho, ya camino de Madrid. A pesar de este lance, Francia no le guarda rencor al pequeño núcleo abulense. Dice la tradición que, también durante la guerra de Independencia, los de Blascosancho, encabezados por su cura, se opusieron al fusilamiento de unos soldados napoleónicos que había capturado una partida guerrillera.

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