Cabezón de la Sal

Cabezón de la Sal

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En Cabezón de la Sal reina siempre una serenidad derivada de la pacífica convivencia entre montaña y urbe. Es la capital de una serie de pequeñas localidades que dependen de su término municipal y que se encuentran a solo cinco y seis kilómetros de distancia. Son, en concreto, Carrejo, Ontornia, Vernejo, Virgen de la Peña, Bustablado, Cabrojo, Duña, Periedo, Casar y Santibáñez de Cabezón de la Sal, éste último a 33 kilómetros de la capital municipal.

En uno de estos minúsculos pueblos, Carrejo, se instaló el primer molino de toda Cantabria. Hoy es visitable. En él explicán cómo era un molino fluvial de maíz en esta zona durante el siglo XVIII. Los yacimientos de sal fueron durante muchos años la razón de la existencia de esta localidad. La sal se extraía inyectando en el suelo grandes cantidades de agua para que fluyera el mineral del subsuelo. Posteriormente, la sal se recogía calentándola al fuego para su evaporación y decantación. Estas prácticas han dejado cicatrices en la orografía de Cabezón de la Sal. A lo largo del término municipal hay distintas zonas que presentan hundimientos como consecuencia de la extracción del mineral. En el casco urbano de la cabecera municipal puede apreciarse uno de estos fenómenos naturales.

Cabezón de la Sal posee muchos edificios dignos de mención. La Huerta de la Jovita es una casona montañesa del siglo XVIII. Además, conviene visitar la Casa-Palacio de Carrejo (hoy convertida en Museo de la Naturaleza de Cantabria), el Palacio-Torre de los Monasterios (en el cercano pueblo de Casar), y el Palacio de Bodega, del siglo XVIII, en la propia Cabezón de la Sal. Los principales templos religiosos son las iglesias de San Lorenzo (Casar), Santa Eulalia (Bustablado), San Bartolomé (Ontoria) y San Pedro (Santibáñez). Cabezón de la Sal presume también de un espectacular bosque de secuoyas, de los más hermosos de la geografía española. Un lugar de fantasía en plena naturaleza donde apenas se cuela la luz solar debido al imponente tamaño de los árboles.

 

La denominación de Cabezón de la Sal procede de la época romana. 'Cabezón' era una medida utilizada para el comercio de sal, fuente de riqueza del lugar con importantes minas de este producto.

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